Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

.

.

martes, 11 de octubre de 2016

Los Argonautas

Introducción

La expedición de los griegos al Cólquide, bajo el liderazgo de Jasón, es una de las más importantes operaciones de los tiempos mitológicos dado que en ella participaron los gruerreros más selectos de Grecia.

Poetas líricos como Píndaro, se inspiraron en el mito de los Argonautas. Los tres grandes poetas trágicos escribieron también inspirándose en la expedición de los Argonautas. Esquilo, escribió las tragedias “Atamas”, “Ipsipili”, “Argo” y “Caviro”. Sófocles escribió las tragedias “Atamas”, “Cólquides”, Squite” y “Rimotomoi”. De todas estas obras no se conservó ninguna. De las obras de Eurípides sólo se salvó la renombrada “Medea”.

Frixo y Hele

Hijos de Nefeli y Atamante que reinama en Orcómeno en Beocia. Atamante, dejándose llevar por las insinuaciones de Ino (deseosa de echar a Nefeli y de casarse con él) cedió a sus deseos, convirtiendo a Ino en su esposa y en una mala madrastra para los niños. Su odio hacia ellos, la llevó a diseñar un plan: convenció a las mujeres del lugar para que hornearan las semillas que se almacenaban para la siembra. Tales semillas, como era de esperar, luego de plantadas, no dieron fruto y cayó gran pobreza en la región.

Atamante envió a sus emisarios a Delfos para consultar el oráculo y que los dioses decidieran lo que debían hacer. Ino interceptando y sobornando a los enviados, debían comunicar el siguiente augurio: que para que la tierra volviera a dar frutos, era necesario el sacrificio de Frixo, al dios Zeus. Entonces el pueblo se sublevó y pidió al rey que cumpliera con el oráculo. Atamante cedió a la presión popular y Frixo se dirigía al altar de sacrificios cuando su madre, Nefeli, les envió un cordero de dorado vellón.

Frixo y Hele montaron en el lomo del animal que los llevó muy lejos de allí. Pasando por la península trácica Hele se agachó para mirar algo, se mareó y cayó en las aguas del Ponto, que desde entonces se llamó Helesponto (el mar de Ponto). Frixo llegó solo a Cólquide, donde reinaba el rey Eeetes, hijo de Helios y de la oceánide Perse, y hermano de la maga Circe. En este sitio sacrificó al carnero en acción de gracias a Zeus y pidió la protección de Eetes. El rey de Cólquide le casó con su hija y Frixo le regaló el vellocino de oro (la piel del cordero). El rey lo colgó de un roble en el bosque ofrendado al dios Ares y puso un dragón y una enorme serpiente que nunca dormía para vigilarlo día y noche.

Pelías y Jasón

En Yolco reinaba Pelías, hijo de Poseidón y de Tiro, que astutamente había destronado a su hermanastro Esón. Esón, temeroso de que su malvado hermanastro asesinase a su hijo Jasón, que era el verdadero heredero del trono, le buscó refugio en la cueva del centauro Quirón, en el monte Pelión y le confió su crianza y formación. El sabio Quirón lo instruyó en las letras y en las artes de su época y llegado a una edad adecuada, le envió a Yolco a reclamar sus legítimos derechos al trono.

El apuesto joven, al cruzar el río Anauro perdió una de sus sandalias al ser arrrastrada por la corriente. Cuando Jasón se presentó en Yolco con una sandalia, el rey Pelías quedó muy desconcertado, pues un antiguo augurio del oráculo le había advertido que alguien con una sola sandalia, que bajaría del monte, le destronaría y mataría.

Cuando el sobrino de Esón pretendió la corona que le pertenecía por derecho legítimo, el astuto Pelías afirmó entonces haber visto en sueños a Frixo, que clamaba volver a su lugar de origen y pedía lo mismo para el vellocino de oro, que estaban el Cólquide, en el reino de Eetes. Rogó al joven Jasón que cumpliera con este vaticinio y dispuso la construcción de una nave para emprender el viaje. Jasón debía organizar la expedición con el fin de aliviar el alma de Frixo y cumplir su deseo. Pelías prometió y juró por los dioses que a la vuelta de Jasón a Yalco, con el vellocino de oro, le devolvería su derecho al trono.

Los preparativos de los Argonautas

Jasón aceptó la propuesta de Pelias y empezó a prepararse para el viaje. Ordenó a Argo, arquitecto y constructor de navíos, la fabricación de una nave de cincuenta remos. La embarcación resultó espléndida como ninguna otra de la época. Gracias a un trozo de madera procedente del roble sagrado del oráculo de Dodona, regalo de la diosa Atenea, el navío podía hablar y tenía el don de la profecía. Era un barco muy veloz y por eso se llamó Argo (Argos=rápido). Mientras se dotaba la nave, el centauro Quirón aconsejó a Jasón que enviara heraldos por toda Grecia para invitar a los jóvenes más valientes y valerosos de aquellos tiempos a participar en este largo viaje. Y así sudió, la tripulación de Argo, los llamados Argonautas eran todos héroes e incluso hijos de dioses. Entre ellos estaban Tifis, el timonero de Argo, Orfeo, el músico, los adivinos Idmón y Mopso, Heracles, Hilas, Idas, Cástor y Plideuces, Periclímeno, hijo de Neleo, y Peleo, hermano de Telamón y muchos otros, que constituían la flor de la hombría y el heroísmo juntos.

El viaje del Argo

Tras haber realizado un sacrificio en honor de Apolo, los Argonautas embarcaron en la costa de Págasas, y se pusieron en marcha con favorables presagios.

Su primera escala tuvo lugar en la isla de Limnnos, habitadas sólo por mujeres, pues todos los hombres habían muerto. Los Argonautos se unieron a las mujeres en espera a que ésas concibieran hijos varones y luego partieron. Después de pasar por Samotracia, entraron en el Helesponto y llegaron al reino de Cício, a la tierra de los Doliones, donde el rey y sus súbditos los acogieron con hospitalidad. Se hicieron a la mar, pero los vientos les regeresaron al mismo lugar.

Por un fatal malentendido, los Doliones no reconocieron a los Argonautas, estos tampoco a los Doliones, y así se enfrentaron en una lucha sangrienta, resultando muertos el rey Cícico y su corte. Cuando los Argonautas se dieron cuenta del error era ya demasiado tarde. Los hombres de los dos frentes, arrepentidos, honraron a los caídos.

En las costas de Mísia, donde llegaron los Argonautas, las ninfas se apoderaron de Hilas, el querido amigo de Heracles. Heracles y Polifemo fueron en su ayuda y el viaje siguió sin ellos.

Al pasar por la tierra del adivino ciego Fineo, lo liberaron de las temibles Harpías, y él en agradecimiento les advirtió del peligro de las rocas Cianeas. Eran esas unas rocas que al pasar entre ellas, chocaban entre sí convirtiendo en pedazos a las naves que las cruzaban. Fineo les aconsejó que para saber si podían pasar o no, soltaran una paloma; si ésta conseguía pasar el escollo, ellos también lo harían, de lo contrario, que no se atrevieran. Al llegar a los escollos, los Argonautas lanzaron uina paloma, que logró pasar perdiendo únicamente las plumas de la cola; así cruzó también Argo, sufriendo sólo ligeros daños en la popa.

Después de muchas peripecias, Argo y su tripulación llegaron a las tierras del rey Eetes.

En las tierras de Cólquide

Apenas llegado a Cólquide, Jasón visitó al rey Eetes y le habló de la orden recibida por Pelías. Eetes aceptó entregarle el vellocino de oro, a cambio de que, primero, puesiera un yugo, sin ayuda alguna, a dos toros de pezuñas de bronce que despedían fuego por los ollares, que habían sido regalo de Hefesto y que después arase el campo y sembrase algunos dientes de dragón que le entregaría.

Medea, la hechicera, hija de Eetes, se enamoró locamente de Jasón, y se ofreció a ayudarle, si Jasón la tomaba por esposa. Le entregó un unguento mágico para cubrise el cuerpo y su escudo antes de que se enfrentara a los toros. Este bálsamo lo haría invulnerable por un día, al fuego y al hierro. Le advirtió además que los dientes del dragón apenas sembrados se convertirían en soldados armados listos para acabar con él. Le aconsejó que lanzara una piedra sin ser visto y de este modo por un malentendido sin saber nadie quién había lanzado la piedra al otro, se matarían entre ellos.

Con el auxilio de Medea, Jasón logró vencer los obstáculos. Pero Eetes no cumplió con su palabra, antes bien trató de poner fuego a Argo y de liquidar a los Argonautas. Entonces Jasón, contando siempre con el apoyo de Medea, durmió al dragón guardián, y después de apoderarse, sin ser visto, del vellocino de oro, se dieron a la fuga a toda prisa. Apenas el rey Eetes descubrió la fuga de Jasón y Medea y el hurto del vellocino de oro, se lanzó a la persecución del Argo. Medea, para retrasarlo, dio muerte a Apsirto, su hermano, que viajaba con ella, y empezó a tirar al mar, uno a uno sus miembros. El infeliz Eetes, perdió un tiempo precioso tratando de recoger las partes del cuerpo de su amado hijo, y de este modo los fugitivos lograron alejarse definitivamente.

El trayecto del Argo

Mientras Eetes había anclado en alguna playa del Ponto Euxino para dar sepultura a su hijo, el Argo siguió su camino. Pasó por el Danubio, que entonces unía, se dice, el Ponto con el Mar Adreiático, subió por el Eridano (el Po) y por el Ródano, junto a las tierras donde moraban los Ligures y los Celtas, se adentró de nuevo en el Mediterráneo y cruzó cerca de la isla de las Sirenas. Desde muy lejos se oía el canto embrujador de las Sirenas. En ese momento, Orfeo, músico de Tracia, con su melodiosa lira y su carismática voz, se puso a cantar de tan bello modo, que ninguno de los Argonautas se animó a corresponder a la llamada de las Sirenas. Las nostálgicas melodías de Orefeo les hablaban del hogar, de los seres queridos que les esperaban en la patria y sembró en sus corazones el deseo del retorno.

Los Argonautas después de una larga travesía, pasando por el reino de Circe, por los estrechos de Caribdis y Escila, por la isla de Feacos y por las costas de Libia, llegaron a Creta, donde tuvieron que enfrentarse al gigante Talo, el robot que había creado Hefesto. La astucia y los hechizos de Medea neutralizaron las fuerzas de Talo, puesto por el rey Minos para defender la isla e impedir las incursiones de forasteros.

La vuelta a Yolco

Siguiendo su ruta por el Mar de Creta y tras enormes dificultades, cruzaron el Efeo y llegaron al fin a Yolco, trayendo consigo el codiciado vellocino de oro. Había llegado el momento en que Jasón debía reclamar al rey Pelías su legítimo derecho al trono. Pelías, que mientras faltó Jasón había asesinado a todos los parientes de éste, se negó a cederle el trono. Así Jasón decidió refugiarse una vez más en los mágicos poderes y en la habilidad de su mujer. Medea logró introducirse en el palacio y convencer a las hijas de Pelías para que participaran en el asesinato de su padre creyendo que de este modo le devolvería la juventud perdida. A partir de este punto, son muchas las variantes que existen. Una de ellas narra que Jasón y Medea reinaron en Yolco y años más tarde concibieron un vástago, confiándole su educación al Centauro Quirón. Otra variante dice que se marcharon a vivir en Corinto, dejando el trono de Yolco a Acasto, el único hijo varón de Pelías.

Interpretación del mito de los Argonautas


Según los hechos de la remota época a la que se refieren, se llega a la conclusión de que hábiles marinos griegos hicieron una serie de proezas al mismo tiempo que describían el mundo con sus viajes, completando así sus conocimientos geográficos. El importante descubrimiento del Ponto Euxino, que hasta entonces se creía que era un mar (pontos=mar) y la difusión del helenismo en las regiones que éste bañaba, es lo que se deduce de los relatos del viaje y el itinerario del Argos.

La Tragedia De Cu Chulain y Connla

Mientras Cu Chulain vivió en la tierra de las Sombras fue amante de la princesa Aifa, una de las más grandes gue­rreras del mundo. Antes de regresar a su pueblo, Cu Chulain le dio a la princesa un anillo de oro, que debía entregar a un futuro hijo, en caso de que la princesa hubiese quedado embarazada. El guerrero explicó que de ser así el muchacho debía llamarse Connla, y que en­tre sus características estarían el no darse nunca a conocer, y jamás abandonar o rechazar un combate.

Los años transcurrieron y un día, algunos de los señores del Uls-ter vieron acercarse a un joven en un pequeño barco con remos do­rados, la barca estaba repleta de piedras y de cuando en cuando, el chico ponía una en su honda que al ser lanzada siempre hacía diana, normalmente en algún pájaro.

El rey del Ulster, Conor pensó que si los compatriotas del joven de­cidían llegar hasta su costa no tendrían la fuerza necesaria para acabar con ellos. Así cuando el joven llegó a tierra fue recibido por un mensa­jero para intentar convencerlo de que se fuera, a lo que el muchacho se negó y aunque varios hombres fueron enviados en su contra, ninguno fue capaz de vencerlo, el chico hizo prisioneros a algunos y asesinó a otros, negándose a marchar y a decir su nombre o su linaje.

El rey Conor mandó llamar a Cu Chulain y le pidió que expulsa­ra al muchacho de su tierra. El guerrero se enfrentó advirtiéndole que le dijera su nombre o moriría, ante la negativa del joven la lucha comenzó, la pelea se prolongó durante varios días hasta que ambos contrincantes cayeron al mar. Cuando parecía que ambos morirían ahogados, Cu Chulain se acordó de su arma Gae Bolg, con la que consiguió acabar con el joven.

Pero mientras éste agonizaba, el guerrero reconoció en el joven el anillo que llevaba, por lo que lo arrastró hasta la orilla y postrándose ante su rey le dijo que la vida de su hijo había sido arrebatada a favor de los hombres del Ulster. Connla, antes de morir suplicó a su padre que le permitiera despedirse de los guerreros, que habrían sido sus compañeros si él se hubiese dado a conocer.

Uno tras otro fueron llevados ante Connla que murió momentos después. Así murió el único hijo de Cu Chulain, a quien él mismo ocasionó la muerte.

Sumeria En La Mitología Hebrea.

En la imagen, desarrollo impreso del “Cilindro Sumerio de la Tentación” (2800 a.C), una mujer junto a una serpiente extiende su mano a la hoja de una planta que media entre ella y un hombre. Símbolo del fracaso de Gilgamesh, rey de Uruk (Sumeria) en su búsqueda de la eternidad. Crónica de Gilgamesh, tablillas cuneiformes versión babilonia antigua I-IV y VI-XI y tablilla V versión asiria.

Occidente está en deuda con Sumeria siendo su escritura, cultura urbana y religión su legado más evidente. Los sumerios pueblo de origen desconocido y costumbres sedentarias se establecen en la Baja Mesopotamia creando la primera ciudad: Eridú, (4900 a.C). Sus vecinos del norte, akkadios, semitas nómadas, adoptan de ellos religión y escritura, siendo que su lengua por primera vez representada en forma escrita lo haga en caracteres cuneiformes sumerios. Su rey, Sargon , organiza el primer imperio abarcando desde el Golfo Pérsico al Mediterrárreo incluyendo toda la geografía de la Alta y Baja Mesopotamia quien se define a sí mismo:

“Sargón el soberano potente, rey de Akkad, soy yo
Mi ciudad es Azupiranu, en las orillas del Eufrates.
Mi madre me concibió, en secreto me dio a luz.
Me puso en una cesta de juncos, con pez selló mi tapadera.
Me lanzó al río, que no se levantó (sobre) mí.
El río me transportó . . .”

esta circuntancia favoreció que los dioses sumerios hicieran llegar sus mitos y culto a todos los grupos de lengua semítica que optaron por la escritura: el babilono, amorreo, cananeo, ugaritico, asirio y más tardíamente, en versión alfabética de aporte ugarítico: el fenicio, arameo y el “hebreo”.

Como lenguaje hablado, el sumerio desapareció alrededor del siglo XVIII a.C, pero continuó como lengua escrita “aprendida” (al igual que el latín fue durante la Edad Media en Europa) decorando con sus documentos en tablillas de arcilla cocida, las bibliotecas de Asurbanipal, Ebla, Lagash,Ugarit, y Nippur en temas que incluyen, dentro de su religión, un mito de la Creación el ¨Enuma Elish¨ (Cuando en lo Alto)

“Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado nada había sido llamado con un nombre abajo la tierra firme nada más había que el Apsu primordial, su progenitor (y) Mummu-Tiamat, la que parió a todos ellos mezcladas sus aguas como un solo cuerpo y otros mitos:

“…Ki creó con la costilla de Enki una diosa, Nin-ti, la mujer de la costilla”

“…Enki creó un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales; un lugar sin terror, pero Enki descubrió un comportamiento inadecuado en los humanos y los expulsó”

“…Durante 7 días y 7 noches llovió sin parar pero Ziusudra, avisado por el dios Utu, creó un barco donde guardó ejemplares de semillas y animales. Cuando dejó de llover, y apareció el sol, Ziusudra hizo el sacrificio de una oveja al dios Utu.”

“…Con su carne y su sangre, Nintu mezclará la arcilla: De este modo el dios y el hombre estarán asociados. Reunidos en la arcilla, ¡Y, a partir de este momento, nosotros estaremos ociosos!¡Gracias a la carne del dios, Habrá en el Hombre un “alma”

“…« (Te) revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y un secreto de los dioses te diré: Hay una planta, como el cambrón es su…(?). Sus espinas pincharán tus manos como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, serás joven de nuevo”

Año 280 a.C, Egipto, Ptolomeo II (Filadelfo) ha heredado de su padre una gran responsabilidad: la Biblioteca de Alejandría, donde se traducen al griego las mejores piezas de la literatura universal, su director Demetrio de Falera es acosado, en su atraso, por el faraón a quien trata de convencer de incluir en ella los ” libros de los hebreos”. Este acepta con una condición: un informe previo sobre ellos. Demetrio selecciona un equipo de especialistas quienes le informan: “Memorandum de Demetrio” ( Carta de Aristeas, líneas 30-32)

“…se hallan escritos en letras y lengua hebreas, traducidos a descuido y no como conviene al parecer de los competentes; pues no han gozado del cuidado real. [31] Preciso es que también éstos se hallen junto a ti, en una versión cuidada, por ser Ley henchida de sabiduría y muy pura, como que es divina. Por ello se han abstenido escritores, poetas y la pléyade de historiadores de hacer memoria de los antedichos libros y de los hombres que por ellos se han regido: porque su doctrina es augusta y sagrada, como sostiene Hecateo de Abdera. [32] Si te parece bien, oh Rey, se escribirá al sumo sacerdote de Jerusalén para que nos envíe hombres de vida…”


El nombre de Hecateo de Abdera, historiador griego de escuela escéptica , sugiere que el parecer de “los competentes” tuvo acceso, y se informó en dos trabajos uno de historia egipcia y el otro mesopotámica, la “Aegyptiaka” de Manetón y la “Babilonika” de Berossos. que previo a la traducción del Pentateuco ya ocupaban su lugar en la Biblioteca advirtiendo al rey que los libros hebreos si bien de una “doctrina augusta y sagrada”, no eran libros de historia.

domingo, 9 de octubre de 2016

Los Gestos Manuales En El Arte Indio: Mudras y Hastas.

Los gestos manuales, incluidos en el arte de Abhinaya, se dividen en Mudras y Hastas:

Los hastas son gestos menores y son descriptivos. La palabra Hasta que significa mano y antebrazo, es más utilizada tanto en el teatro, como en la iconografía brahmánica. Estos son muy numerosos y sirven para describir todo tipo de cosas. Por ejemplo, hay hastas que se refieren a partes del cuerpo, a objetos, a aspectos medioambientales, y otros que se identifican con verbos como comer o germinar. Son muchos los que hacen referencia a animales, y por ello nos recuerdan al amplio repertorio de gestos manuales que realizaban los bosquimanos australianos para describir diferentes especies animales.

En las imágenes artísticas podemos encontrar, entre otros, los siguientes hastas:
El suci hasta, con el dedo medio tocando el pulgar y el índice y el meñique
estirados, es un gesto de enseñanza;
El kataka hasta, con el índice y el pulgar unidos como cogiendo una flor, significa la comunicación;
El tripataka es el triple movimiento de los dedos de la mano que sostiene un arma;
El lola o gaja hasta, cuando la mano o todo el brazo cuelga hacia el suelo;
El damaru hasta es la mano que lleva un pequeño tambor;
El ardhacandra hasta, con la mano en forma de luna creciente, simboliza la traída del fuego.

Los mudras sin embargo, son los gestos mayores, y tienen un significado simbólico. Mudra, que significa sello o marca, es una palabra más utilizada en la iconografía búdica. La marca o el sello también es ese gesto particular de un Buda trascendente del budismo Mahayana, que se convierte en su símbolo y por tanto adquiere una importancia notable. Los mudras tendrán una importancia vital en el arte indio y del centro y sudeste asiático, pues forman parte de un lenguaje manual y artístico cuyos numerosos significados están asociados a la religión. Las imágenes sacras, soporte del culto, presentan variados gestos manuales simbólicos que en ocasiones tienen sentido esotérico y místico. Cada gesto de la mano será expresión de un concepto
diferente que transmite mensajes relativos a la filosofía budista o hinduista. Todo son simbolismos en el arte y el ritual budista e hindú. La mano por sí misma también los tiene, y cada dedo. Veámoslo:

Mano derecha: simboliza la inteligencia y la concentración.
Pulgar: conocimiento.
Índice: poder individual.
Medio o corazón: votos, promesa y determinación.
Anular: los medios.
Meñique: sabiduría.
Mano izquierda: simboliza la sabiduría y la meditación.
Pulgar: contemplación.
Índice: energía individual.
Medio: paciencia.
Anular: disciplina.
Meñique: caridad.

Los dedos que son más protagonistas en cada gesto están aportando significados al ademán. Cabe destacar que los mudras en los que se une el dedo pulgar con otro dedo formando un círculo, son los gestos representativos de los ocho Bodhisattvas (los Taras). Es su ademán místico, que a veces recibe el nombre de posición triangular.


“...el círculo de perfección representa el ejercicio de la Sabiduría Perfecta
del Buda y la realización de sus votos. También expresa su gran compasión. La
mano izquierda representa concentración y el pulgar, que corresponde al vacío,
simboliza inteligencia superior y se une con el anular que corresponde al fuego y
simboliza los votos del Buda. La mano derecha representa sabiduría y el pulgar,
que corresponde a meditación, se une junto con el índice que corresponde a aire
y simboliza los esfuerzos del Buda. El acto de unir el pulgar y el índice simboliza
la inteligencia y reflexión que el Buda aporta a su función como El Iluminado.”


En este caso está hablando de una variación del Vitarka mudra, donde la mano derecha realiza este gesto uniendo índice con pulgar, mientras la izquierda une anular con pulgar. El círculo es la forma de la perfección, considerada semejante a la Ley de Buda, ya que ésta es perfecta y eterna.
En este mudra, el círculo se forma al juntar los dos dedos, resultando una forma completa que no tiene principio ni fin. Es un mudra que evoca la Rueda, uno de los símbolos tradicionales cuyo significado es la enseñanza de la Doctrina o la exposición de la Ley. Tanto en el Darmachakra mudra (enseñanza, predicación) como en el Vitarka mudra (exposición, reflexión) el índice y el pulgar se unen formando un círculo. Estos mudras tienen un significado esotérico extenso, ya que cada mano y cada dedo tienen una simbología especial que según la posición que tomen ofrecerán uno u otro significado. Saunders nos dice: El valor simbólico de la mano en la iconografía del arte Oriental. El círculo formado al unir el índice con el pulgar muestra la capacidad, el valor, la determinación, que son valores mentales adquiridos, y propósitos.


La simbología que recoge cada gesto, como veremos más adelante, es abrumadora, depende tanto de la mano que lo realiza como de cada dedo, diferenciando a su vez la mano a la que corresponde éste. La simbología budista otorga a cada dedo y a cada mano un valor de tipo moral, espiritual o mental. Y los diversos dedos que participan en el gesto simbólico de las manos amplían la variedad de significados que toma la mano. En todo caso estos significados y simbolismos de dedos, manos y gestos que la iconografía india aporta representan aspectos que enlazan con la psique, el alma, las capacidades y valores morales del ser. Las manos transmiten mensajes siendo la representación exterior, de aquello que sólo puede hallarse en el interior de los seres. Es decir, el gesto exterioriza las capacidades, cualidades, valores y estados que deben ser transmitidos al devoto.

Sobre El Concepto Estético De Lo Trágico

Desde el criterio de Friedrich Schiller, pues, existe un seguro
efecto liberador en la comedia. El liberar o purgar el alma, que
todo el mundo recuerda como la gran cuestión finalista de la kátharsis
aristotélica y cierto correlato hipocrático, era reservado a
la tragedia, aunque también relativo a la música, pues adviértase
que en la Política Aristóteles hace notar cómo a través de las melodías
sacras, que producen el frenesí místico, vemos restablecerse
las almas en virtud del tratamiento catártico. Y las almas
necesitan ser purgadas a consecuencia de, o bien de las pasiones
extremadas; necesitan ser aligeradas, como encantadas, y para
ese fin sirven las melodías purificadoras, que por demás producen
un placer inocente. Son melodías previstas, que escapan a la
peligrosidad no reglada de la música que tanto preocupaba en la
época clásica, como se puede recordar en la polémica de Damón
sobre el nomo apoyada por Platón y ese gran relato sobre el mito
de Orfeo o Apolo y Dionisos en cuyo argumento se describe el
control del ánimo y la reconducción a la mesura del sátiro perseguidor
de la doncella gracias a la intervención adecuada de la
penetrante melodía de la flauta. Como veremos, no es casual que
este mismo mito también exista referido a Pitágoras. Otra cosa
es que, a mi modo de ver, también sea pertinente interpretar la
catarsis en ciertos extremos de la representación plástica (pienso
especialmente en un caso como el de varias obras de Goya, en
tiempos modernos, una vez definitivamente olvidada la profun-

da exclusividad inquietante y misteriosa –peligrosa– del oído,
que en la antigüedad y en épocas y doctrinas clasicistas reservaba
con exclusivismo a las artes auditivas de poesía y música
esta finalidad). Estamos, desde luego, ante materia secularmente
tratadísima, cuando menos a partir de y en lo referente al fragmento
definitorio de la tragedia en la Poética (Aristóteles 1449b)1,
pero asimismo es a mi juicio materia de consideración de todo
punto irrenunciable.
El hecho es que el despitagorizador Aristóteles asume en la Poética,
a propósito de la definición de la tragedia, una concreción
fuertemente pitagórica como lo es el efecto catártico. Porque si
bien éste puede ser retrotraído hasta la concepción primigenia de
una mimesis como descarga de tensiones emocionales o arrojo y
vómito del danzante, en una situación de embriaguez o trance de
expresión psicológica oral, dramática, musical y de algún modo
religiosa adscribible a los ritos órficos, eleusinos y otros, se trata
asimismo de la purgación que ritualmente ordenada recoge la
tradición pitagórica –así Jámblico (79-80)– como una actividad
del sabio maestro que se servía de la música y de la danza como
medios de salud y para curar las pasiones y ciertas patologías.
Y naturalmente esa tradición, en su plano artístico e incluso cívico,
es la que configura el coro de la tragedia de Esquilo y sus
evoluciones atenuadas, tan decisiva para las interpretaciones de

Schiller (“Sobre el uso del coro”) y Nietzsche.

La Sangre Es Vida

Los cultos religiosos, muy especialmente el cristianismo, han considerado a la sangre y algunas veces a sus enfermedades como un elemento importante en su marco teogónico. La estigmatización -o como le llamamos los hematólogos, la Púrpura Psicógena- ha existido a partir de la crucifixión de Cristo.
Si la sangre es la vida, si contiene facultades espirituales, no resultaba insensato pensar que por medio de ella las cualidades de una persona podrían transmitirse a otra.

En algún tiempo se llegó a pensar que el esperma, tanto el masculino como el "femenino", procedían directamente de la sangre y por lo tanto la herencia estaba ligada íntimamente a ella. Esta idea no progresó más allá de Aristóteles y en nuestros días nadie cree eso. Cuando un padre
asegura con orgullo que su hijo es de su propia sangre o cuando se afirma que la realeza adquiere
genéticamente su sangre azul, la implicación es meramente simbólica. Pero la transmisión de facultades psíquicas deseables o indeseables por el contacto directo con la sangre es un concepto que todavía esta vigente para muchas personas.

Entre grupos étnicos de Asia y Meseoamérica de hace 2,000 años, es frecuente encontrar la descripción de la ingesta de sangre humana de los enemigos y también de algunos animales para adquirir fortaleza y, en su caso, las buenas cualidades de los animales. Esta costumbre de ingerir sangre de animales, hasta hace unos pocos años -y quizá hasta estas fechas del año 2005- era practicada en el rastro de la ciudad de Mérida, Yucatán y en las corridas de toros de las poblaciones del interior de este estado mexicano. Por supuesto una manera más sutil de ingerir sangre es a través de un buen taco de “morcilla” (sangre cocida y condimentada, alimento popular en México y algunos países latinoamericanos).

La historia de la medicina registra a este respecto algunos incidentes curiosos. Plinio el viejo relata que el circo romano, alrededor del año 100 de nuestra era, la gente se lanzaba a la arena a beber la sangre de los gladiadores moribundos y adquirir así su fuerza y su valor.

Un investigador del siglo XVII, Bartholinius, seguramente poco serio, informó el caso de una señorita epiléptica que recibió una transfusión de sangre de gato y luego, en las noches subía al
tejado a maullar. En los estados de Louisiana y Arkansas de la Unión Americana existían leyes,que no sé si han sido derogadas, que prohibían la transfusión de sangre de negros a blancos. Se dice que un general del ejército británico, después de que sus tropas capturaron un campamento alemán en el Africa del Norte durante la Segunda Guerra Mundial, mando destruir 100 unidades de sangre alemana que se encontraba en el refrigerador del hospital de campaña. Arguía el que si era usada en sus tropas, podría desarrollarles ideas nazistas. Afortunadamente los médicos no le obedecieron. Y cuando también un Lord inglés recibió transfusiones de sangre escocesa con intervalos de una semana; las transfusiones eran gratuitas, pero como el Lord era rico donó la hospital diez libras por la primera, cinco libras por la segunda y por la tercera simplemente dio las gracias.

viernes, 7 de octubre de 2016

El Ojo De Dios

La Nebulosa de la Hélice, Nebulosa Helix o NGC 7293, y en ocasiones llamada El ojo de Dios, es una nebulosa planetaria en la constelación de Acuario, a unos 680 años luz de distancia. Es una de las nebulosas planetarias más próximas a la Tierra y fue descubierta por Karl Ludwig Harding antes de 1824.

Esta nebulosa es un ejemplo de nebulosa planetaria formada por una estrella similar al Sol en los últimos estadios de su vida. Los gases expulsados por la estrella aparecen desde nuestra perspectiva como si viéramos una hélice desde arriba, de donde proviene su nombre. La estrella remanente es una enana blanca. La edad de la nebulosa, basada en su ritmo de expansión, se estima en unos 10.600 años aproximadamente.

Un equipo de astrónomos ha establecido que la estructura de esta nebulosa es más compleja que lo que inicialmente se creía, consistiendo en dos discos gaseosos colocados casi perpendicularmente uno respecto al otro. Observaciones con rayos X proporcionan evidencia sobre la existencia de una estrella acompañante. Así, uno de los discos puede ser perpendicular al eje de rotación de la estrella agonizante, mientras que el otro está situado en el plano orbital de las dos estrellas. Se cree también que los discos se formaron durante dos períodos diferenciados en donde hubo pérdida de masa por parte de la estrella moribunda. Así, mientras el disco interior se formó hace unos 6.600 años, el exterior surgió hace 12.000 años. Además, el disco interior se está expandiendo algo más rápido que el exterior.


A pesar de su gran tamaño aparente, es un objeto difícil de ver debido a su difusión, requiriendo cielos oscuros y el uso de instrumentos lo más luminosos posible, como unos prismáticos o un telescopio funcionando a bajos aumentos. Un filtro nebular acoplado al ocular del telescopio puede ayudar bastante a su observación.

El Placer De La Simetría

Simetría. Una palabra que envuelve y está inmersa en diversos conceptos. Belleza, arte y ciencia. La Teoría de Grupos, por ejemplo, desarrollada por los matemáticos a servido a los físicos para hallar simetrías como la materia – antimateria; los quarks y sus curiosos números cuánticos (sabor, color, extrañeza, encanto, spin…). Los químicos, por su parte, la utilizan para arrancar los secretos que encierran los centros quirales de los compuestos orgánicos levógiros y dextrógiros, o del ADN y el ARN.

Los matemáticos hablan de un sinnúmero de simetrías, pero es la simetría bilateral la que más llena los gustos del ser humano. Esta simetría es muy común en el arte de las primeras culturas. Fue muy cultivada en las culturas de la América precolombina. La mentalidad moderna la considera simplista y demodé, empero estamos rodeados de una gran cantidad de formas agradables de simetría bilateral: árboles, jarrones, sillas, autos, mujeres, hombres y en general la mayoría de los animales presentan una simetría bilateral, al menos externamente. Muchas marcas comerciales deben su popularidad gracias a que sus emblemas muestran una simetría bilateral.

Casi siempre la simetría bilateral se da en un eje Norte Sur o Arriba Abajo. Esto es normal porque la mayor parte de los objetos naturales que presentan este tipo de simetría, lo hacen por estar sujetos a la ley de la gravedad. Hay una excepción: los paisajes reflejados en un embalse de agua.

Los diseños con simetría bilateral orientados en un eje Izquierda Derecha causan cierto malestar. Los psicólogos alemanes Heinrich Wölfflin y Teodora Haack se atreven a afirmar que las obras de arte asimétricas, pierden su valor estético si son reflejados en un espejo o si se invierten horizontalmente. Ese valor estético parece estar influenciado por aspectos culturales. Los pueblos que leen de izquierda a derecha tienen gustos estéticos diferentes a los que leen de derecha a izquierda.

Caso particular es el pueblo japonés. El arte japonés, influenciado por las doctrinas taoístas y zen, evitan a toda costa las simetrías por sugerirles repetición y exceso.

La simetría también se da en el cine. Una película puede invertirse de izquierda a derecha sin que nos demos cuenta. Solo la lectura de carteles, anuncios o la posición del conductor del auto (en conjunción con el país en el que se conduce), nos puede indicar que se hizo una inversión. Algo diferente es la asimetría en cuanto al tiempo. Aquí es más fácil determinar el sentido correcto de la película observando el sentido en el que se mueven las personas y los coches. Aún más. La misma Segunda Ley de la Termodinámica nos ayuda a saber cual es el sentido del tiempo: en donde los objetos se encuentran más ordenados será el inicio; y en donde hay más desorden o entropía será el final (una taza que cae y sus fragmentos).

En el ámbito de lo paranormal aún hay personas que creen que los discos de rock guardaban mensajes subliminales o cánticos en honor a Satán. En la mayoría de los casos la música alrevés es un revoltijo de sonidos sin sentido, nada agradable al oído. La música de piano suena parecido al órgano, por ejemplo. La mayor parte de los grupos a los que se les acusó de incluir mensajes ocultos en sus discos, no tenían el talento suficiente para hacer buen rock, mucho menos tendrían la capacidad de incluir mensajes cifrados.

En el siglo XV se crearon los Cánones (obras musicales como el más simple “Martinillo, Martinillo, ¿duermes tú?, ¿duermes tú?, toca la campana, toca la campana, din don dan…”). En estas obras las voces van entrando sucesivamente, repitiendo cada una la misma oración, y la melodía se invierte, lo que produce un efecto de contrapunto. Algo más elaborado era invertir las notas agudas por las graves. Martin Gardner menciona “un canon atribuido falsamente a Mozart muestra ambos tipos de inversión, es decir, repite la misma melodía de arriba abajo (agudo-grave) y leída de atrás para adelante. Sólo se imprimió una melodía en la partitura y una persona la canta con la hoja en una dirección y la otra de abajo arriba y del final al principio”.

Algunas letras, dependiendo del tipo, también son simétricas. La A, por ejemplo, tiene un eje de simetría y es simétrica bilateralmente: al invertirla o verla en el espejo permanece inalterada. La 0 tiene dos ejes de simetría (vertical y horizontal), pero la o tiene un infinito número de ejes de simetría. En el primer caso tenemos una elipse, y un círculo en el segundo. Las letras que tienen uno de sus ejes de simetría vertical, permanecen inalterables en el espejo. Pero incluso algunas que tienen un eje de simetría horizontal, también se pueden leer inalterables en el espejo. Para que ocurra esto deben ser palindrómicas.


Un palíndromo (del griego palíndromos, que desanda lo andado, de palín, de nuevo, y drómos, carrera) es una palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda. Las palabras palindrómicas son simétricas bilateralmente. Se cree que los palíndromos nacieron en el siglo III a.C. con un poema satírico que Sotades de Creta escribió para Ptolomeo II de Egipto. Ptolomeo rey de Alejandría se casó con su propia hija Arsinoë, y Sotades escribió un verso palindrómico mofándose de él. Fue prontamente capturado por los solados de Ptolomeo quienes lo metieron en un canasto y lo arrojaron al mar. Es por ello que a los palíndromos también se les conoce como Sotádicos.

John Hunter y El Gonococo

Cualquiera historia tentativa del popular gonococo, estará inevitablemente ligada a los nombres de John Hunter (1728-1793), Philippe Ricord (1800-1889) y Albert Neisser (1855-1916), quienes intervinieron decisivamente - bien o mal- en el devenir de las investigaciones sobre la gonorrea. 

Esta enfermedad, conocida desde la antigüedad, recibió erróneamente el nombre que habría de perdurar, pues su traducción literal es "flujo seminal" (gono rhein), estimándose que lo que hoy conocemos como pus era espermatorrea, debida a una putrefacción del semen. Otro de sus múltiples nombres era blenorragia, literalmente flujo mucoso . 

Cuando la sífilis apareció en Europa, la blenorragia era ampliamente conocida. La encontramos en la Biblia, donde se indican ciertos procedimientos profilácticos contra ella. Incluso Moisés dictó leyes contra el flujo seminal, según las cuales el enfermo era considerado impuro no sólo durante la enfermedad, sino hasta siete días después de cesado el flujo. 

La consideran igualmente textos chinos de hace 5.000 años. En los antiguos escritos indios de Susruta, se describe una patología que concuerda con la gonorrea, y también figura en los de los médicos griegos y latinos: Hipócrates la llamó stranguria en el 460 a.C., Galeno ya utilizó el término actual de gonorrea en el 200 d.C., en tanto que Celso habló del flujo seminal. En los tratados de médicos árabes se indica que esta afección se contrae por coitus cum immundis, es decir, por contacto sexual con un "inmundo". En la Edad Media se la conoció por una infinidad de nombres pintorescos: mictus saniei, ulceratio interna, seminis lapsus, fluxus, profluvium pudenda, fluxura geniturae, rheumatisatio virgae, calefactio in virga, incendium, arsura virgae, urethralgia, ardor urinae, leucorrhoea, medorrhoea, phalorrhoea y, por último y en un ingenioso juego de palabras, asociándola a la perdición imperante en Gomorra, como gomorrhoea. Era entonces un síndrome y no una enfermedad, ya que obedecía a múltiples causas, cobijando bajo un mismo nombre a patologías disímiles, como ha ocurrido con casi todas las enfermedades en épocas pasadas.

La confusión comenzó con la aparición en Europa de la epidemia de sífilis en 1494, que se supuso importada desde las Indias (hoy América). Se estableció una distinción entre dos formas clínicas, la gallica o francígena y la non gallica, "aceptándose por lo tanto, la idea que la sífilis podía presentarse a consecuencia de la blenorragia, de la misma manera que a consecuencia del chancro, teoría identista que dominó durante dos siglos".

En la época de Hunter, el siglo XVIII, la confusión persistía y el error más corriente era considerar que sífilis y gonorrea constituían expresiones clínicas de una misma enfermedad, en tanto que una ínfima y selecta minoría postulaba la teoría contraria (teoría dualista). La confusión es fácil de entender, pues en esa época pre-pasteurina, en que no podía hacerse (ni imaginarse) un aislamiento bacteriano, la simple observación demostraba que quienes tenían gonorrea... terminaban teniendo lúes, cosa que hoy nos resulta muy comprensible, dado que ambos microbios seguían la misma vía de contagio sexual en personas "de alto riesgo". Por desgracia, en el año 1767, cuando Balfour había demostrado claramente en Edimburgo la inexistencia de la blenorragia sifilítica, esto es, que la sífilis no era la secuencia obligada de la gonorrea, tesis apoyada por investigadores tan distinguidos como Morgangi, Ellis y Tode, aparece John Hunter, quien queriendo probar la teoría dualista, terminaría por reafirmar a los unicistas.

La historia de este célebre cirujano y anatomista inglés es más conocida por su lado pintoresco que por el científico, aunque fue uno de los padres de la cirugía moderna. Sabemos que desde pequeño coleccionó y destripó insectos y sapos, que su hermano William, diez años mayor, famoso y pulido cirujano de Londres, mandó llamar como asistente a este John, diestro en la disección, burdo e inhábil en la presentación y en el lenguaje, pero tan tesonero y entusiasta como para llegar a alturas que el otro jamás imaginara. Johm Hunter nació en Escocia en 1728 y era el hijo menor de una larga familia. Mal alumno, se interesó poco en los estudios, excepto en los relacionados con la historia natural. Tenía 20 años cuando William lo llamó a Londres, donde había fundado una escuela para dar lecciones de anatomía a los cirujanos británicos. Tales escuelas adquirieron categoría legal en Inglaterra en 1745, al disolverse la Compañía de Barberos Cirujanos, comenzando con su fundación una era de investigaciones en el cuerpo humano. La leyenda presenta a John Hunter descuartizando, en la tranquilidad de su hogar, a grandes mamíferos, cuyos miembros hervía en un enorme caldero de cobre empotrado en la pared de una bodega (que a su muerte sería subastado en 36 chelines), para así separar los huesos de la carne, olvidando el aporte que estas investigaciones, no por desordenadas menos valiosas, hicieron a la anatomía comparada, sin olvidar lo que añadieron a la destreza natural del investigador. Los preceptos que John Hunter estableció en cirugía eran "muy estimulantes y se leían mucho", pero su propia consulta privada era exigua y sus dificultades económicas muchas. En 1794, un año después de su muerte, apareció su libro Treatise on the blood, inflammation and gun-shot wounds. Aquí encontramos la explicación de que tuvieran tanto éxito las conferencias de Hunter, que con frecuencia combinaban cirugía, fisiología y patología. Hunter consideraba que "en ocasiones la inflamación no sólo resulta causa de enfermedad, sino que muchas veces es un modo de curación". Por lo tanto, la inflamación pasó a ser el "primer principio de la cirugía". Fue igualmente conocido su estudio sobre la ligadura de los vasos arteriales en casos de aneurisma, basados en supuestas observaciones experimentales en astas de ciervo, permitiéndole percatarse que la circulación colateral bastaría si se ligaba el vaso por encima del aneurisma, evitando la amputación cuando estaban afectadas la femoral o la poplítea. Esto representó una gran ventaja en terapéutica quirúrgica y fue el verdadero comienzo de la cirugía conservadora, que sería trascendente en el siglo XIX. En palabras del historiador Fielding Garrison, "con la aparición de John Hunter, la cirugía dejó de considerarse una simple técnica terapéutica y empezó a ocupar un lugar como rama de la medicina científica, fundada primeramente en la fisiología y la patología". Sus mejores logros científicos comprenden la descripción de las ramificaciones de los nervios nasales y olfatorio, la comprensión del descenso de los testículos en el feto y la demostración de la función e importancia del sistema linfático en animales, junto a algunos estudios de coagulación y otros de conducta animal.

Bien, pero... ¿qué tuvo que ver John Hunter con el gonococo? Hombre de múltiples inquietudes, el campo de las enfermedades infecciosas no el pareció incompatible con el de la cirugía y, entre otras cosas, quiso demostrar en definitiva su teoría del contagio de la gonorrea a través del pus, terminando, según el historiador W. Bulloch, por "inocularse a si mismo en el pene con una lanceta sumergida en materia de un caso de gonorrea (Mayo, 1767)". La cita es textual; otros autores soslayan el hecho y hablan de inoculación accidental. Si fue voluntaria, habla de una curiosidad científica incontenible y de un coraje a toda prueba, ambas características muy propias de Hunter. El hecho es que, además de la blenorragia, presentó toda la sintomatología de la sífilis, pues sin duda el enfermo era portador de ambas enfermedades de trasmisión sexual, hecho frecuente entonces y ahora. La conclusión del arriesgado investigador fue que ambos cuadros eran dos manifestaciones, sucesivas en el tiempo, de una misma enfermedad. Este experimento derivó en una verdadera tragedia, de pormenores embarazosos, ya que John se había enamorado de la pulcra y distinguida señorita Anne Home y esperaba casarse pronto. El treponema dijo otra cosa y el matrimonio hubo de posponerse por tres largos años, durante los cuales el afectado se trató con mercurio, hizo interesantes observaciones sobre la sífilis y describió el chancro de inoculación o chancro de Hunter. Aparentemente curó de la sífilis o, al menos y milagrosamente, no infectó a su señora, con la que tuvo buena descendencia, viviendo en una casa curiosísima, que albergaba a la vez un museo de historia natural y un zoológico, y que se dice habría servido de modelo a Robert Louis Stevenson para la casa del Dr. Jekyll.

La autoinoculación de Hunter, probó inequívocamente que gonorrea y sífilis era una misma enfermedad con dos fases clínicas, dando el espaldarazo triunfal a la teoría unicista. Siete años después de su funeral, nacería el hombre que iba a demostrar que la inequívoca prueba era errónea: Philippe Ricord (1799-1899).


El nombre de Ricord permanece en el lenguaje médico sólo ligado al chancro sifilítico inicial, en forma de parche. Conocido como chancro de Ricord; también creo que hay una sonda de Ricord. Sin embargo, fue un hombre de excepcional talento, cuyos aportes a la ginecología distan de ser despreciables. En el campo de las enfermedades infecciosas logró establecer definitivamente en 1831, mediante centenares de inoculaciones y siguiendo los trabajos iniciados por Benjamin Bell, Astley Cooper y otros, que la sífilis y la gonorrea eran enfermedades distintas, así como diferenciar el chancro duro luético del chancro blando. Para Ricord, empero, si bien la sífilis era una enfermedad, la blenorragia o gonorrea era un síndrome, ya que pensaba obedecería a distintas etiologías. Faltaba Neisser para terminar de aclarar las cosas.

miércoles, 5 de octubre de 2016

La Máquina Del Tiempo

¿Es posible construir una máquina que transporte un ser humano al pasado o al futuro? Nuestro más penetrante conocimiento del tiempo proviene de las teorías de la relatividad de Einstein. Antes de su formulación, se creía que el tiempo era absoluto y universal, idéntico para todos, sin importar cuáles fuesen las circunstancias físicas. En su teoría de la relatividad especial, Einstein enunció que el intervalo medido por los relojes de un sistema de referencia entre dos sucesos dependía de su movimiento. Los relojes de dos sistemas de referencia que se muevan de manera diferente registrarán lapsos de tiempo distintos entre dos sucesos que ocurran en el mismo momento.

El efecto del desfase horario, conocido como dilatación del tiempo, tiene lugar siempre que dos sistemas de referencia se mueven uno respecto al otro. En la vida corriente no percibimos extrañas distorsiones del tiempo, porque el efecto sólo resulta palmario cuando el movimiento se realiza a velocidades cercanas a la de la luz. Incluso a la velocidad de un avión, la dilatación del tiempo en un viaje asciende sólo a unos pocos nanosegundos. Con todo, los relojes atómicos son tan precisos, que registran la deriva y confirman que realmente el tiempo se estira con el movimiento. De modo que el viaje hacia el futuro es un hecho probado, aun cuando sólo se haya experimentado en cuantía poco apasionante.
La velocidad es una manera de avanzar en el tiempo. La gravedad es otra. En su teoría general de la relatividad, Einstein predijo que la gravedad retarda el tiempo. Los relojes avanzan un poco más rápido en el ático que en el sótano, que al estar más cerca del centro de la Tierra se halla inmerso más profundamente en el campo gravitatorio. De modo similar, los relojes avanzan más rápido en el espacio que en la Tierra. De nuevo el efecto es minúsculo, pero se ha medido directamente con relojes precisos. Para el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) hubo que tener en cuenta estos efectos de distorsión temporal. Si no, marinos, taxistas y misiles crucero se apartarían muchos kilómetros de su ruta. Un agujero negro representa la máxima distorsión del tiempo; en la superficie del agujero, el tiempo se detiene respecto al de la Tierra. Eso significa que, si cayésemos en un agujero negro desde sus alrededores, en el breve intervalo que nos llevaría alcanzar la superficie habría transcurrido para el resto del universo una eternidad. El seno del agujero negro está por tanto más allá del final del tiempo, en lo que concierne al universo exterior. Si un astronauta pasase a toda velocidad muy cerca de un agujero negro y regresara indemne, daría un gran salto hacia el futuro.

Hasta ahora hemos tratado del Viaje en el tiempo hacia delante. ¿y para volver hacia atrás? Eso es mucho más problemático. En 1948 Kurt Gödel, por entonces en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, obtuvo una solución de las ecuaciones del campo gravitatorio de Einstein que describían un universo en rotación; en él, un astronauta podría viajar a través del espacio hasta alcanzar su propio pasado. Se debería ello a la manera en la que la gravedad afecta a la luz en esa solución. La rotación del universo arrastraría consigo la luz (y por tanto las relaciones causales entre los objetos), permitiendo que un objeto material viajara en una trayectoria cerrada en el espacio, que también se cerraría en el tiempo, sin que en ningún momento se sobrepasara la velocidad de la luz en la vecindad inmediata de la partícula. La solución de Gödel se dejó de lado como una curiosidad matemática; después de todo, las observaciones no muestran signo alguno de que el universo en su conjunto esté girando. Su resultado sirvió, eso sí, para demostrar que la teoría de la relatividad no proscribía el viaje hacia atrás en el tiempo. Efectivamente, Einstein confesó que le turbaba la idea de que su teoría permitiera viajar al pasado bajo algunas circunstancias.

Se han encontrado otros estados de cosas en los que cabría viajar al pasado. En 1974 Frank J. Tipler, de la Universidad de Tulane, calculó que un cilindro muy pesado, infinitamente largo, que girara en torno a su eje a una velocidad cercana a la de la luz, permitiría que los astronautas visitasen su propio pasado; la razón, de nuevo, estribaba en la: luz, que sería arrastrada alrededor del cilindro a una trayectoria cerrada. En 1991, J. Richard Gott, de la Universidad de Princeton, predijo que las cuerdas cósmicas (unas estructuras que, según creen los cosmólogos, se crearon en las etapas primitivas de la gran explosión) podrían causar resultados similares. Pero a mediados de los años ochenta se había formulado ya la situación más realista para una máquina del tiempo; fundábase en el concepto de agujero de gusano. Los agujeros de gusano ofrecerían un atajo entre dos puntos muy separados del espacio. Al saltar a uno, apareceríamos, momentos después, en el otro lado de la galaxia. Encajan de manera natural en la teoría general de la relatividad, donde la gravedad no sólo distorsiona el tiempo, sino también el espacio. La teoría permite que haya conexiones, similares a un túnel, entre dos puntos del espacio. A un espacio así los matemáticos lo llaman múltiplemente conexo. Al igual que un túnel que pase por debajo de un monte resultará más corto que la carretera que rodee la ladera, un agujero de gusano sería un camino más breve que la ruta usual por el espacio ordinario. Carl Sagan recurrió a los agujeros de gusano como dispositivos ficticios en la novela Contacto, de 1985. Kip S. Thorne y sus colaboradores del Instituto Tecnológico de California, azuzados por Sagan, se propusieron averiguar si eran compatibles con la física conocida. Partieron de que un agujero de gusano se parecería a un agujero negro en que su gravedad sería enorme. Pero al revés que un agujero negro, que ofrece un camino de sentido único hacia ningún lado, un agujero de gusano tendría salida y no sólo entrada.

Para que el agujero de gusano se pudiera atravesar, debería contener lo que Thorne calificó de materia exótica, generadora de antigravedad, para combatir la tendencia natural de los cuerpos con mucha masa a convertirse en agujeros negros por su propio peso. Se sabe que en algunos sistemas cuánticos existen estados con energía negativa; las leyes de la física, pues, no vedan la materia exótica de Thorne, aunque no está claro que se pueda juntar tanta sustancia antigravitatoria como para estabilizar un agujero de gusano. Thorne y sus colaboradores comprendieron que, si se pudiese crear un agujero de gusano estable, se podría también convertirlo en una máquina del tiempo. Un astronauta que lo cruzara no sólo saldría en cualquier lugar del universo, sino en cualquier época: bien en el futuro, bien en el pasado. Para adaptar el agujero de gusano al viaje en el tiempo, habría que arrastrar uno de sus accesos hasta las cercanías de una estrella de neutrones; habría que dejarlo cerca de la superficie de ésta. La gravedad de la estrella ralentizaría el tiempo cerca de esa entrada, de manera que se iría acumulando una diferencia de tiempo entre los extremos del agujero de gusano. Si ambos accesos se emplazaran luego en un lugar idóneo del espacio, esa diferencia de tiempo quedaría congelada.

Un problema colosal que se interpone en la fabricación de una máquina del tiempo a partir de un

agujero de gusano es la creación del agujero de gusano en sí. Pudiera acontecer que en el espacio se den estructuras de ese tipo de manera natural, como reliquias de la gran explosión. En tal caso, una supercivilización podría hacerse con el control de una de ellas. O bien podrían aparecer agujeros de gusano a escalas minúsculas, a la llamada longitud de Planck, unos 20 órdenes de magnitud menor que el núcleo atómico. En principio, cabría estabilizar un agujero de gusano tan diminuto mediante un impulso de energía, para luego agrandarlo hasta una dimensión que permitiera su uso.

¿Cuándo Se Une El Alma Al Cuerpo?

¿Cuándo se une el alma al cuerpo? Si miramos hacia la Historia de la Embriología nos encontramos en Grecia con la doctrina de la «panspermía», atribuída a Heráclito y Anaxágoras y expuesta por el autor del tratado De diaeta (que figuraba entre las obras atribuidas a Hipócrates), según la cual, desde el principio del mundo existen los gérmenes de todos los vivientes perfectamente organizados; porque, como decía Anaxágoras, «¿cómo puede proceder el cabello de lo que no es cabello, y la carne de lo qué no es carne?» Enfrente de esa teoría construyó Aristóteles la doctrina «epigenética», según la cual él organismo se va modelando y organizando lentamente durante la vida intrauterina, a partir de una masa germinal homogénea que tiene en potencia el futuro viviente. Consecuente con sus principios hilemórficos y su definición del alma, afirmó también que el embrión recibe sucesivamente formas substanciales cada vez más perfectas, en conformidad con el grado de perfección que va adquiriendo la materia organizada. En cuanto a la época en que el embrión muestra configuración humana, distingue Aristóteles, según que se trate de varones o de hembras: los primeros tienen miembros bien caracterizados a los cuarenta días; las segundas, después de tres meses. En ese error de pensar que las hembras tardan más en organizarse que los varones, cayeron también Asclepiades, Hipócrates, o quien sea el autor del De natura pueri (que algunos atribuyen a su yerno Polibio) y no pocos médicos posteriores. Por los detalles que da Aristóteles, especialmente al señalar la magnitud del embrión de cuarenta días, se ve que no hablaba a capricho, sino basándose en conocimiento experimental. Erófilo, el insigne médico de la escuela alejandrina, y los estoicos sostuvieron la singular opinión de que el alma humana no se une al cuerpo hasta que el recién nacido respira por vez primera. Resucitaron esa doctrina el rabino Saul Mortera y el médico de Praga, Juan Marcos, fundándose en que antes del nacimiento el feto no goza de existencia individual e independiente, sino que es una parte de la madre. Fue condenada por Inocencio XI el 2 de marzo de 1679.

Entre los padres de la Iglesia que se ocuparon del problema son casi excepción (Lactancio, San Jerónimo, Teodoreto, Gennadio...). La mayor parte aceptó la animación inmediata; lo que no es de maravillar, si se tiene en cuenta que en muchos de ellos ejerció gran influencia la doctrina neoplatónica; que algunos fueron materialistas, y que no pocos defendieron el traducianismo.

Los médicos-filósofos árabes contribuyeron al esclarecimiento del problema desarrollando el concepto de potencia formativa, que Aristóteles sólo había esbozado de manera vaga. Admitida la «epigénesis», es preciso señalar una causa inmediata de las maravillosas transformaciones de que nos da cuenta la embriología descriptiva. Avicena, en el Canon medicinae, distingue tres potencias generativas; una que prepara los elementos germinales en el cuerpo de los padres, y otras dos que residen en el mismo embrión, la una para distribuir las substancias de que depende la complexión y la otra para organizar el cuerpo del nuevo viviente. Avicena pone las potencias generativas al mismo nivel que las otras facultades vegetativas; pero Averroes, no acertando a explicarse de otra manera la admirable eficacia de la energía formativa, dice que es una virtud divina e inteligente. Por lo que se refiere al tiempo que transcurre entre la fecundación y la organización de los miembros principales, Avicena, en un párrafo harto obscuro, opina que se requieren de treinta y cinco a cuarenta días, y parece irritarse contra los médicos que establecen en esto distinción entre los varones y las hembras. En De animalibus (L. XVI) enseña que el alma racional se une con el cuérpo cuando se han formado el corazón y el cerebro. A Averroes se atribuye la opinión de que el alma espiritual no se une al cuerpo hasta que el niño pronuncia los nombres padre y madre.

Es muy significativo él hecho de que los escritores escolásticos, filósofos, teólogos, juristas y médicos, desde el siglo XII hasta el XVII, se mantuvieran unánimes en defender la animación retardada, no obstante la frecuencia con que discrepaban en muchísimas otras cuestiones. Por lo que hace al aspecto teológico del problema, San Anselmo llega a decir que no cabe en cabeza humana que el embrión esté dotado de alma racional desde el momento de la concepción. No es, pues, de maravillar que, como queda dicho, no dudaran en sacar consecuencias prácticas del orden moral, del jurídico y del disciplinar. Las discrepancias que surgieron se referían a puntos secundarios: naturaleza y funciones del agente organizador, sucésión de las almas, duración del período prerracional, etc. Acerca de esta última cuestión, o sea del día preciso en que el alma humana se une al cuerpo del embrión, hubo gran diversidad de pareceres. Pero la culpa no era de los filósofos, sino de los médicos, que desde muy antiguo andaban a la greña acerca del tiempo que se requiere para que el embrión adquiera forma y organización específicamente humanas. Entre los que restringieron notablemente la duración de ese período se encuentran el español Fernando Mena, médico de cámara de Felipe II, quien, reproduciendo las enseñanzas del libro hipocrático De carne, redujo ese período a siete días.

Aunque el «preformismo» de algunos filósofos griegos parecía haber sido totalmente aniquilado por el «epigenismo» aristotélico, lo cierto es que no dejó de levantar cabeza de vez en cuando; y así le encontramos profesado por nuestro Séneca, y en el siglo XVII resurgió con tal ímpetu, que casi ahogó la doctrina contraria, triunfando durante cerca de dos siglos y constituyendo un caso singularísimo de alucinación científica colectiva, precisamente cuano do se comenzaba a emplear el microscopio en el estudio de la embriología. Los primeros nuevos brotes del «preformismo» se encuentran en una obra del médico veneciano José dégli Aromatari, el cual decía qué en las semillas se encuentran formados y en miniatura todos los órganos de las plantas. Más tarde (1669), el gran fisiólogo holandés Juan Swammerdam, el primero que observó la segmentación del óvulo fecundado, fundándose en la observación de los insectos, especialmente de las mariposas, sostuvo que en los órganos genitales femeninos se encuentran los animalillos perfectamente organizados, que sólo han menester de crecimiento. Poco después llevó las cosas al extremo, formulando la teoría de la incapsulación: si en el óvulo hay un animalito completamente organizado, estará dotado de órganos genitales, y, si es hembra, tendrá ovarios y óvulos y en ellos habrá otros animalitos más pequeños provistos también de todos los órganos, y así sucesivamente. Aplicada al hombre esa doctrina, nació la leyenda de los homúnculos, y Swammerdam no tuvo reparo en predecir que dejaría de existir la Humanidad cuando se agotara el depósito de «homúnculos» que Dios depositó en los ovarios de Eva y que se han ido repartiendo entre sus descendientes del sexo femenino. El ilustre médico italiano, Marcelo Malpighi, apoyó la tesis preformista, asegurando que, según su experiencia, por muy pronto que se observe el huevo fecundado de gallina, siempre se encuentra en él un pollito ya organizado; pero el apoyo principal vino de los naturalistas que empezaban a utilizar el microscopio en el estudio de los elementos germinales masculinos. Antonio Leeuwenhoek, el descubridor de los espermatozoos, creyó haber encontrado en el semen unos animalillos, y pocos años más tarde (1699), Francisco de Plantade (Dalempatius) dibujó «homúnculos» encapuchados, que decía haber copiado del natural. Léeuwenhoek reprodujo las figuras, dándolas como fiel representación de la realidad. Supuesta la verdad del preformismo, el momento de la infusión del alma espiritual no ofrecía dificultad especial. Si en cualquiera de los elementos germinales hay un «homúnculo», o sea un cuerpo humano perfectamente organizado, los mismos principios de la psicología escolástica exigen que se le suponga dotado de alma racional. No es, pues, de maravillar que, junto con la doctrina epigenética, fuera generalmente desechada la tesis de la ánimación retardada.


A causa de la imperfección de la técnica microscópica era desconocida la naturaleza de los gérmenes, hasta el punto de que él gran embriólogo Carlos Ernesto von Baer todavía pensaba en 1827 que los elementos germinales masculinos eran animalillos, y por eso los bautizó con el nombre de spermatozoa. Hasta que A. Kölliker, en 1841, describió su histogénesis, no se conocía con certeza su carácter celular; y el modo de la fecundación, o sea la unión de las células germinales, no fué conocido hasta que en 1875 le observó Oscar Hertwig en algunos animales. Con estos descubrimientos y con el estudio de las primeras fases del desarrollo embrionario en muchas especies del reino animal, resurgió con ímpetu irresistible la doctrina epigenética de Aristóteles, y quedó oprimida por la losa del ridículo la teoría preformista, que en mal hora había triunfado durante largos años. Pero la doctrina epigenética, tal como la había formulado Aristóteles y la había resucitado G. F. Wolff, tuvo que sufrir algunos retoques. No se puede, por ejemplo, admitir que el embrión se desarrolle a partir de una substancia homogénea y, por consiguiente, desprovista de vida. La vitalidad y heterogeneidad de partes del óvulo fecundado son cosa que hoy no puede ponerse en duda; pero aparte de la heterogeneidad de los elementos celulares visibles al microscopio, que no basta para explicar los fenómenos de la ontogénesis, se ha tratado de encontrar otra heterogeneidad de elementos más profundos, sin que hasta el presente se haya logrado otra cosa que señalar las llamadas localizaciones germinales, o sea regiones del óvulo que contienen, no formalmente, como decían los preformistas, sino virtualmente o en potencia los futuros órganos del embrión.

La Naturaleza De Los Sueños

Hasta el siglo XIX no se relacionaron los sueños con el funcionamiento cerebral. Pero, desafortunadamente, demostrar el significado fisiológico de los sueños parecer ser una tarea difícil. Sueño y vigilia son funciones cerebrales y, por tanto, están sujetas al sistema nervioso. Hay que dormir para estar despiertos y estar despiertos para poder dormir. El sueño no es una situación pasiva ni una falta de vigilia. El sueño es un estado activo en el que tienen lugar cambios de las funciones corporales y cambios de actividades mentales de enorme trascendencia para el equilibrio psíquico y físico de los individuos.

Al cerrar los ojos estamos dando un primer paso hacia la fase I del sueño, donde el cuerpo inicia una distensión muscular, la respiración se vuelve uniforme, y la actividad cerebral se vuelve más lenta que la que había en vigilia. Después de unos minutos en la fase I, llega la fase II, donde las ondas cerebrales se lentifican aún más. Posteriormente, seguimos avanzando hacia un sueño más profundo, que recibe el nombre de sueño lento o fase III\IV, en el que las ondas cerebrales son ya muy lentas. Este proceso suele durar aproximadamente unos 60-70 min. Posteriormente ascendemos de nuevo hacia una fase II, para entrar en una nueva situación fisiológica denominada fase REM (rapid eye movement) (la característica de esta fase son los movimientos oculares rápidos) y la que nos ocupará en este artículo porque explica la mayoría de las teorías de los sueños. El conjunto de estas cuatro fases se denomina ciclo, y puede tener una duración total de 90-100 min. Estos ciclos se repiten en 4-5 ocasiones durante toda la noche, pero ¿por qué soñamos? ¿En qué momento del ciclo del sueño se producen los sueños?

En las personas, el sueño se inicia con el estadio descrito como hipnogógico, un período de varios minutos de duración en el que los pensamientos son imágenes sueltas o minidramas. Después le sigue el sueño de ondas lentas, llamado así porque en ese momento las ondas cerebrales del neocórtex (las circunvalaciones externas del cerebro) son de frecuencia baja y amplitud alta. Estas señales se miden mediante registros electroencefalográficos (EEG). El sueño procede por períodos discretos en los que las lecturas de EEG son de frecuencia irregular y de amplitud baja, similares a las que se observaban en las personas despiertas. Esos períodos de actividad mental configuran el denominado sueño REM (rapid eye movement) y la ensoñación ocurre durante estos intervalos. Durante el sueño REM, las motoneuronas están inhibidas, e impiden que el cuerpo se mueva libremente, pero dejan que las extremidades permanezcan ligeramente activas. Los ojos, bajo los párpados cerrados, se mueven rápidamente y al unísono, la respiración se hace irregular y se acelera el pulso. La primera fase del sueño REM de la noche aparece pasada hora y media de sueño de ondas lentas y dura unos 10 min. La segunda y tercera fases REM siguen a episodios más cortos de sueño. Tras la fase cuarta y última del sueño REM, que dura 20-30 min, el individuo puede despertarse. Si se recuerda el contenido de algún sueño suele ser porque se ha tenido en esta última fase. Desde el punto de vista evolutivo, la perpetuación de un proceso cerebral complejo como el sueño REM indica que se trata de una función importante para la supervivencia de los mamíferos. Algunos autores creen que el conocimiento de esa función podría revelar el significado de los sueños. Investigaciones con humanos demostraron que el 80-90% de los individuos que despertaban durante la fase REM había tenido sueños, pero si se les despertaba en otras fases del sueño fisiológico, la tasa de los que eran capaces de recordar algún sueño era apenas del 5-10%. A partir de aquí se produjo una cascada de experimentos que aportaron sucesivas explicaciones sobre los mecanismos bioquímicos y neuronales del sueño REM. Incluso se desestimó el resto del sueño fisiológico, y lo llamaron fase no-REM.

Partiendo de estos resultados y de otros experimentos, J. Allan Hobson y Robert McCarley, de la facultad de medicina de Harvard, desarrollaron en los años setenta el «modelo de activación-síntesis». Esta teoría explica que el cerebro durmiente intenta hacer exactamente lo mismo que realiza en estado de vigilia: con la información permanente que le llega de los órganos de los sentidos, intenta integrar los impulsos nerviosos y dotarlos de sentido. Es decir, en opinión de estos investigadores, el cerebro intenta hacer el mejor trabajo posible con unos ingredientes deficitarios. En otras palabras, el córtex frontal del cerebro relaciona impulsos carentes de sentido, sentimientos, sensaciones y experiencias previamente almacenados, y compone, a partir de esta conjunción, una historia más o menos concordante y que el sujeto percibe como sueño. De este modo, el modelo de activación-síntesis convierte en insostenibles los fundamentos básicos de la teoría de los sueños de Freud, puesto que los sueños no se basan según fenómenos psicológicos (la emotividad, la motivación, los recuerdos o los deseos inconscientes), sino por mecanismos de retroalimentación asentados en áreas cerebrales muy primitivas evolutivamente hablando. Esta teoría causó un gran impacto en el mundo de la psicología y el psicoanálisis, y a partir de ahí se realizaron numerosos estudios que llevaron a la conclusión de que la relación de la fase REM con el sueño y la fase no-REM, con la ausencia de sueño, era una teoría demasiado simplista. Otros investigadores descubrieron, más adelante, que la fase no-REM sí desempeñaba un papel. Las experiencias durante el sueño no-REM parecían ser más breves y construidas de forma objetiva y lógicamente racional, mientras que los sueños en la fase REM eran descritos como mucho más fantasiosos, emotivos y minuciosos.

En 1983, Francis Crick y Graeme Mitchinson postularon la hipótesis que soñamos para olvidar. Es decir, el cerebro, saturado por la gran afluencia de señales que percibimos en estado de vigilia, durante la noche, aprovecha la tranquilidad para liberarse del torbellino de informaciones recibidas. Imágenes, recuerdos o asociaciones que carecen de sentido son consideradas sobrantes y son examinadas y borradas del córtex. El soñar sería así un desaprender activo, lo que explicaría también por qué nos acordamos tan mal de las escenas nocturnas. En 1986 ofrecieron una revisión de su hipótesis. La eliminación de los pensamientos parásitos explicaría sólo el contenido extraño de los sueños. No podían afirmar nada sobre la narrativa de los sueños. Más aún, lo de «soñar para olvidar» se expresaría mejor como «soñar para reducir las fantasías o las obsesiones».


En definitiva, la ciencia y la experiencia pretenden demostrar que dormir es una actividad absolutamente necesaria para el ser humano. Durante el sueño tienen lugar cambios en las funciones corporales y actividades mentales, entre ellas los sueños, de enorme trascendencia para el equilibrio psíquico y físico de los individuos.