Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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domingo, 11 de enero de 2015

La Isla de Buyan, Lugar Mítico

La isla de Buyan es un lugar mítico que aparece en los conjuros y los cuentos populares rusos, y que algunos autores han identificado con el rai, el paraíso de los primitivos eslavos.

Las coincidencias entre ambos territorios son notables: los dos se encuentran al Este, entre las olas del océano, desconocen la oscuridad, el invierno y la infelicidad, y, sobre todo, tanto el uno como el otro constituyen el refugio nocturno del Sol. Se trata de vergeles exuberantes a los que regresan las aves y los insectos al terminar el otoño, lugares, por tanto, edénicos y de renovación.

A través de los conjuros sabemos que Buyan, además de ser el hogar del Sol, lo es de los vientos del Norte, el Este y el Oeste, y de diversos animales maravillosos. Allí moran, por ejemplo, la más vieja de las serpientes, el cuervo profético, la madre de todas las abejas y un pájaro con pico de hierro y garras de cobre, a la vez la más grande y anciana de todas las aves.

Dos lugares emblemáticos hay en Buyan: uno es un gran roble a cuya sombra se arrastra la serpiente Garafena y se sienta, a veces, la divina doncella Zarya, señora del amanecer; el otro, la brillante piedra Alatuir, bajo la cual fluyen ríos de agua sanadora.

De esta misteriosa roca, de textura ambarina, se dice que se mantiene siempre templada y jamás se enfriará. Sobre su cima la doncella Zarya cose las heridas sangrantes de quienes acuden a ella. En las versiones más cristianizadas es la virgen María o el mismo Jesucristo, que predica desde la piedra, a veces transferida a las orillas del río Jordán.

Tanto la doncella Zarya como la piedra Alatuir son invocadas con frecuencia en los conjuros. En unas ocasiones se apela a la firmeza de la piedra, en otras a la capacidad de Zarya para detener las hemorragias. Dice el brujo: “En el mar, en el océano, en la isla, en Buyan, sobre la blanca y ardiente piedra Alatuir. En esa piedra Alatuir se sienta una hermosa doncella, una maestra costurera. Sostiene una aguja de acero, la enhebra con un hilo de seda, teñido de amarillo rojizo, y cose heridas sangrantes. Que de la misma manera este sujeto no sufra cortes. Acero, mantente lejos, y tú, sangre, deja de fluir”.

Toda la isla constituye, de hecho, un espacio simbólico propicio para ser utilizado por la magia tradicional de los conjuros. A Buyan se pueden enviar, por ejemplo, los dolores de dientes, proclamando lo siguiente: “En el océano, en la gran isla de Buyan crecen tres altos árboles, el primero es Petrii, el segundo Khitrii, el tercero Cypress. Bajo él yace una liebre. Tú, dolor de dientes, entra en la liebre”.

Y en Buyan se encuentran materializados todos los miedos, los dolores, los sentimientos, los espíritus inmateriales… Allí está la muerte de Koshchei el Esqueleto Perpetuo, uno de los personajes típicos de los cuentos populares rusos, encerrada en un huevo, dentro de un pato, metido este dentro de una liebre, encerrada en un cofre, enterrado bajo un roble. Igual que en otros cuentos el corazón, la pena o el amor de una joven están contenidos dentro de una sucesión de objetos, anidados como un juego de muñecas matrioshka.

Los protagonistas de los cuentos llegan a Buyan, tras cruzar el océano, para obtener esos objetos simbólicos y derrotar así a Koshchei u obtener el amor de la princesa. Por su parte, los brujos (o los simples conocedores de los conjuros) actúan sobre Buyan a través de la palabra, y, a través del reflejo simbólico de la isla, en la realidad.

Un conjuro empleado por el brujo para convertirse en lobo decía: “En la mar oceana, en la isla de Buyan, en la llanura abierta, brilla la luna sobre la cepa de un álamo, en el verde bosque, en el extenso valle. Al lado de la cepa pasa un peludo lobo; entre sus dientes está todo el ganado astado; pero el lobo en el bosque no entra; en el valle el lobo no merodea. ¡Luna! ¡Luna! ¡La de los cuernos dorados! Funde la bala, mella el cuchillo, pudre el garrote, infunde miedo en el corazón del hombre, la bestia y el reptil, para que no atrapen al lobo gris ni le arranquen su cálida piel. Mi palabra es firme, más firme que el sueño o la fuerza de los héroes”. Y en ese lobo al que apela el brujo podemos ver el lobo en el que él se convertirá, o la parte de su espíritu que ya es un lobo, la cual en Buyan tiene una existencia física.

En Buyan están, por tanto, todos nuestros pesares, pero también nuestras esperanzas, además de una parte de nuestro espíritu. Podemos conjurarlos o liberarlas mediante un acto consciente de la imaginación, gracias a la mediación mágica de la palabra.


La Leyenda Del Hornero

Cuentan que en las tribus que habitaban a orillas del río Paraguay, cuando los muchachos llegaban a cierta edad debían pasar tres pruebas. La primera consistía en correr muy rápido, mucho más que el viento veloz.

Para superar la segunda tenían que nadar de un lado al otro del río. Por último debían cumplir con un extraño ritual: quedarse acostados sin moverse, muy quietos, tan quietos que no podían ni siquiera pestañear, durante un largo tiempo. Todos los jóvenes de esa tribu se entrenaban con gran dedicación para poder pasar esa prueba. Aprobarla, significaba pasar a ser adultos.

Una vez existió un joven llamado Jahé que sorprendió a todos con su destreza. Cuando le tocó realizar la primera prueba, muy pronto dejó atrás a los demás competidores. Cuando cruzó el río, mientras los otros luchaban para que la corriente no los llevara, él juntaba piedritas de colores que encontraba en el fondo. Cuando debió permanecer acostado, el se mantuvo tan quieto, que por más que saltaban, y hacían bromas a su alrededor, él permanecía inmóvil como una piedra.

Así Jahé, pasó ha ser un adulto. Lo que nadie sabía era que mientras el joven corría, en las alas del viento escuchó la voz de una mujer como el canto de un ave. Esa misma voz fue la que lo alentó mientras cruzaba el río Paraguay y la que le permitió concentrarse cuando debió permanecer quieto.
Como era costumbre en esa época, el jefe de la tribu premió a Jahé concediéndole la mano de su hija. Jahé no podía aceptar ese ofrecimiento, pues la melodía que escuchó durante la prueba lo acompañaba día y noche. Jahé se había enamorado. El jefe de la tribu comenzaba ha impacientarse por la falta de decisión del joven. mitos


Una mañana el muchacho elevó sus brazos al cielo pidiendo a su amada que lo ayudara a decidir. Entonces volvió a escuchar su voz. Las manos de Jahé comenzaron a moverse al compás de una suave música, hasta que tomaron el movimiento de las alas de un pájaro. Los que observaban la escena vieron con asombro cómo el cuerpo del joven comenzaba a transformarse en un pájaro y se perdía volando en el aire. El ave era de color pardo y desapareció en los bosque que bordean el Paraguay. Buscó entre los árboles a su amada pero no la encontró. Construyó una casita de barro para resguardarse de los rayos, los vientos y las lluvias. Por fin una mañana la dulce cantora se posó en su nido y desde entonces es su compañera.

El Pescador Urashima Tarō

La leyenda empieza con Urashima Tarō, un pescador que ve a unos chicos que están golpeando a una tortuga. Ayuda al animal y éste, herido, le da las gracias y un día después, vuelve a verle.

La tortuga le dice que es en realidad la hija del emperador del mar y le invita al Ryūgū-jō el palacio donde vive el dragón dios del mar, dándole a Urashima Tarō el poder de respirar en el agua.

El pescador y la tortuga nadan por el mar y al llegar a palacio, ésta se convierte en una bella princesa. Urashima Tarō se queda en el palacio durante tres días, pero finalmente desea volver a su hogar para visitar a su moribunda madre. La princesa le da una caja misteriosa, diciéndole que no debe abrirla nunca. Confundido, Urashima Tarō nada sobre la tortuga, saliendo del palacio.

Al llegar a su hogar todos habían cambiado. Pregunta a todos si han oído hablar de la familia Urashima o de Urashima Tarō.


Le dicen que Urashima Tarō ha muerto hace ya 300 años. Entonces, el pescador se sienta bajo un árbol y abre la caja. Al abrirla, Urashima se convierte en un anciano. De la caja viene una voz: «Te dije que no debías abrir la caja nunca. En ella moraba tu edad.

viernes, 9 de enero de 2015

El Mito Tolteca De Los Soles

En el principio era el caos, dice el mito de los Soles. Esta confusión de la materia original informe se deriva siempre, en el origen que del mundo ofrecen todas las religiones, de una oposición entre fuerzas radicalmente contrarias. Pueden ser la luz y la sombra o el bien y el mal. En este caso, lo que choca y combate y al fin se compenetra íntimamente son dos elementos divergentes en esencia. El agua y el fuego.

¿Habeis podido pensar alguna vez en algo tan distinto? Como todos sabemos el agua apaga el fuego y este devora y volatiza al agua. ¿Cómo puede llegarse a esta union imposible? De inmediato pensamos en los misterios del Cristianismo. Mas detengámonos un instante y lleguemos mas lejos, hasta lasmismas teorias cientificas quenos hablan de las nebulosas primitivas y de la condensación de la materia, de inmensas masas asduentes de las cuales se desprendieron otras mas pequeñas que serian después los planetas. ¿No están aquí fundidos en estrecho abrazo el agua u el fuego?
El agua venció al fin, o mejor dicho, se acostumbro a vivir en un mismo mundo en compañía del fuego: los mares y el fuego que afirma su presencia por las bocas gigantes de los volcanes demuestran hoy que no estaban muy equivocados los toltecas al situar en el principio del mundo la lucha y la fusión de los contrarios: el fuego y el agua, padres de la vida.

El primer Sol. Sobre el caos espantoso que era el preludio de la vida en una Tierra aun no creada, velaban los dioses. Contemplaron el combate entre el agua y el fuego y se reunieron para deliberar:
-Es hora de aplacar ya la batalla y dar nacimiento a la vida.
A su mandato el fuego enloqueció y las aguas hirvientes se aquietaron, un oscuro silencio floto sobre los mares y las tierras: el reino de la materia oscura habia nacido. Y el primer sol que dominaba sobre este mundo en sombra fue el sol de noche o sol de tierra, simbolizado por un tigre.

Los dioses se alegraron, aunque pronto hubieron que convencerse de que su primer intento por crear la vida había sido un fracaso: el tigre devoro a todos los seres que poblaban la Tierra y esta siguió girando en el espacio oscuro con la carga inerte de sus muertos.

El segundo Sol. Los dioses se reunieron de nuevo y dijeron:
-Esta quietud y esta oscuridad no son buenas. Es preciso que nazca un nuevo sol y que su espíritu corra sobre un mundo lleno de pureza: así, los habitantes de la tierra conservaran su vida.
Entonces, una boca gigante comenzó a soplar sobre las llanuras y los mares, sobre los lagos y las montañas: había nacido el segundo Sol, o Sol del Aire, es decir, el espíritu puro cuyo símbolo era Echécatl, una de las representaciones que Quetzalcóalt como dios del viento.
Pero los hombres hijos de esta segunda Era fueron torpes, y los dioses, furiosos, los convirtieron en monos. Grandes bandadas de estos animales corrían por todas partes y saltaban entre las ramas de los árboles chillando como locos y mostrando lo imperfecto de su condición puramente animal.


El tercer Sol. Otra vez los dioses se reunieron en asamblea; uno de ellos dijo:
-No debemos permitir que lo creado por nosotros siga viviendo tal como ahora, por que esta vida es imperfecta. ¿Qué os parece que hagamos?
Tras de una larga deliberación, los dioses decidieron destruir el segundo sol y las criaturas correspondientes a su Era. Furiosos, dieron sus órdenes y los cielos se estremecieron en toda su infinitud cuajada de estrellas.
Nació el tercer sol como una gigantesca llamarada que ilumino los ámbitos celestes: era el sol llamado de Lluvia de Fuego, y una tempestad de ardientes gotas cayó sobre la Tierra, devorando las plantas y todos los seres vivos. Los vegetales a causa de su inmovilidad, perecieron primero, y luego, todos los animales, salvo las aves, cuyos cantos, plumajes y vuelos era lo único realmente hermoso que animaba la vida terrestre.

El cuarto Sol. Y tras del Sol de Lluvia de Fuego los dioses crearon en cuarto sol, el Sol de Lluvia de Agua.
Todos saben lo que la Biblia cuanta del Diluvio Universal, pues bien la cosmologia de los antiguos pobladores del valle de Anáhuac también incluyen su propia historia de este diluvio, al igual que otras culturas alrededor del mundo, Es evidente desde el punto de vista cientifico, que esta semejanza puede significar que un terrible cataclismo tuvo lugar en epocas remotas y que su recuerdo perduro en la memoria de los hombres cuando estos tenian la capacidad necesaria para crear sus mitos.

El Sol de Lluvia de Agua aniquilo buena parte de lo creado al anegar toda la Tierra, pero dio origen a los peces que llenaron los mares, los rios y los lagos, con el inquieto rebullir de su vida submarina. Y fue entonces cuando los dioses creyeron que había llegado el momento de poner sobre la Tierra al hombre mismo.

El quinto Sol. Reunidos los dioses, decidieron que el quinto Sol, llamado Sol de Movimiento, seria el padre del genero humano. Mas para alcanzar este privilegio sobre los demás soles era preciso que surgiese dotado de una virtud no conocida. Como alcanzar este reconocimiento? Tras mucho discutir, los dioses llegaron a la conclusión de que solo mediante el sacrificios de dos de ellos, el quinto Sol podria crear y alumbrar a los hombres que poblasen la Tierra. El padre fray Bernardino de Sahagún, en su Historia general de las cosas de Nueva España, cuenta el desarrollo de los acontecimientos.


“Se juntaron los dioses… y dijeron los unos a los otros: ¿Quién tendrá a cargo alumbrar al mundo?”… A estas palabras respondió un dios que se llamaba Tecuciztécatl y dijo: Yo me encargo de alumbrar al mundo. Luego otra vez hablaban los dioses y dijeron: ¿Quién será el otro mas?... Uno de aquellos dioses, al que nadie le hacia caso y era buboso, no hablaba, sino que oía lo que los otros decían. Estos habláronle y dijéronle: -Sé tu el que alumbras bubosito, y el… respondió: -En merced recibo lo que me habéis mandado.

Los dos dioses hicieron penitencia durante cuatro días y un gran fuego fue encendido. El primer dios ofrecía, junto con su vida, objetos y cosas preciosas, incienso fino y joyas esplendidas. El dios buboso, llamado Nanauatzin, solo podía ofrecer como ofrenda, además de su vida, espinas de maguey ensangrentadas con su propia sangre, porque era pobre.

A la media noche del quinto día, “se pusieron delante del fuego” y los otros dioses dijeron: “¡Ea pues, Tecuciztécatl, entra tu al fuego!”, pero el dios rico tuvo miedo. Tres veces probó, pero en ninguna se atrevió a arrojarse al fuego. Los dioses hablaron entonces a Nanauatzin, el dios pobre: “¡Ea pues, Nanauatzin, prueba tu! Y como le hubieran hablado los dioses, esforzóse y cerrando los ojos… echóse al fuego…” “Cuando vio Tecuciztécatl que se había echado en el fuego y ardía, arremetió y echóse en la hoguera.”

Así, mediante el sacrifico de dos dioses, surgió el quinto sol y nacieron los hombres en la Tierra.

Pero el antiguo mito cuenta también que el quinto Sol, habría de ser aniquilado alguna vez para que la humanidad alcance la suma perfección. Una de las causas de la derrota de los aztecas y la substitución radical de su cultura por la europea, fue la creencia que los españoles eran los emisarios de sus dioses encargados de cumplir sus mandatos. Por que la leyenda de los Soles decía que el quinto Sol desaparecería arrasado por el sexto Sol, el Sol de los Terremotos, cuyo triunfo se lograría gracias a una sucesión de temblores espantosos: el sexto Sol obtendría la purificación del hombre y la unión de su espíritu con el espíritu de la divinidad.

El Mito de Arquímedes y La Corona de Oro

La leyenda cuenta que el Rey Hierón II de Siracusa (aprox. 306-215 a. C.) había mandado a fabricar una corona de oro, para la cual entregó un lingote a un orfebre. Cuando el trabajo concluyó, le fue devuelta, y si bien pesaba exactamente lo mismo que el lingote que había entregado, Hierón comenzó a dudar de si el orfebre había sido deshonesto y había reemplazado parte del oro por algún material más económico.

(siempre con énfasis en la palabra leyenda)

Hierón encargó a Arquímedes (aprox. 287 – 212 a. C.), por ser un inventor, matemático, físico e ingeniero de la época a que resolviera el problema. Claramente la corona no podía ser cortada en trozos, fundida, ni nada parecido, por lo que había que buscar otra manera. Arquímedes sabía que el oro un metal extremadamente pesado (un litro de oro pesa 19,3 Kg), y que cualquier otro metal que hubiese utilizado debería ser más liviano (una misma medida de plata pesaría 10,49, y de plomo, 11,34 Kg). Esto significaba que si se hubiese utilizado otro material, la corona debería tener un volumen mayor. En ese momento se sabía calcular el volumen de un cuerpo geométrico, pero una corona es totalmente irregular como para realizar un cálculo preciso, y nuevamente, la posibilidad de fundir la corona dentro de un recipiente regular, no existía (si el genio en cuestión quería conservar su vida por lo menos).

Continuando con la leyenda, en una ocasión, Arquímedes se fue a tomar un baño en una bañadera que estaba llena hasta el borde. Comenzó a sumergirse de a poco, a la vez que notaba cómo el agua se volcaba. Y en una explosión de lucidez, notó que el volumen de agua que se volcaba tenía que ser similar al volumen de su cuerpo que se iba sumergiendo. Debido a la emoción, gritó el famoso y épico ¡Eureka! ("εὕρηκα", en griego antiguo, "¡Lo he encontrado!" y salió corriendo desnudo por las calles de Siracusa.

Finalmente, comprobó mediante otros experimentos que efectivamente el volumen de un cuerpo sumergido es similar al del líquido que desplaza (todo científico serio comprueba varias veces y de forma empírica sus ideas). Realizó el experimento con la corona y un lingote de oro de igual masa, y notó que la corona desplazaba más agua, por lo que el orfebre había reemplazado parte del oro por otro material, y eso le costó la cabeza.

Detrás de la Leyenda

Muy bien, esa es la famosa leyenda de Arquímedes que ilustra de manera extremadamente sencilla el surgimiento de las ideas y algo de método científico, y esboza el surgimiento del Principio de Arquímedes. Pero ¿qué problemas tiene esta historia?

Primero, esta anécdota no figura en ningún escrito conocido de Arquímedes. La primera referencia al mismo aparece unos 230 años después, en un relato del escritor romano Vitruvius (un libro arquitectura e ingeniería llamado De Arquitectura). Por lo que en este punto ya podemos desconfiar de que realmente haya sucedido todo esto.

Segundo, no explica mucho sobre el principio de Arquímedes, que se supone quiere explicar:

Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja.

La corona de oro más grande que se ha encontrado de los tiempos de Arquímedes, mide unos 18,5 centímetros y pesa 714 gramos. Y no era precisamente una corona, sino más bien un ramo de laureles. De todas formas, pensemos que mucho más peso para llevar sobre la cabeza resultaría incómodo, ridículo o peligroso, por lo que sería bastante improbable.

Aun así, y para simplificar los cálculos, asumamos que la corona pesaba 1000 gramos. Esa cantidad de oro, debido a su gran densidad sería de 51,8 centímetros cúbicos. El recipiente, por razones obvias, tiene que ser mayor que la corona. Supongamos que es redondo, y mide 20 centímetros. Esa corona, sumergida en este recipiente, desplazaría sólo 1,65 milímetros (algo que de por sí, está muy cerca del "ancho" de la "panza" que forma el agua por la tensión superficial).

En el hipotético caso de que el orfebre hubiese reemplazado un 30_ del oro por plata (algo que ya es mucho), habría tenido una corona ligeramente más grande, de 64,8 centímetros cúbicos. Volumen que, sumergido en el mismo recipiente, habría desplazado 2,06 milímetros. Comparando a ojo, o incluso con instrumentos de precisión sería muy difícil notar una diferencia del nivel del agua de 0,41 milímetros. Además, estaríamos asumiendo que la corona es perfectamente sólida, y que no sólo no hubo salpicaduras de agua, sino que la fundición del oro no dejó ninguna burbuja de aire en su interior. (fuente) Considerando todo esto, se me ocurren cuatro posibilidades:

1) Arquímedes notó esa diferencia de medio milímetro del nivel del agua en un recipiente que ni siquiera era transparente, pero el orfebre fue honesto, y el oro tenía alguna burbuja en su interior, se salpicó agua, observó mal o algún error así.

2) Arquímedes notó esa diferencia, y el orfebre era un verdadero estafador (esta sería la versión oficial, y dadas las circunstancias, me parece la más improbable).

3) Arquímedes no notó la diferencia, pero estaba muy empeñado en comprobar su teoría frente al Rey.

4) Arquímedes nunca usó esta técnica para comparar las coronas.

Galileo tras el mito

En el siglo XVI, Galileo Galilei se hizo estas mismas preguntas, y se inclinó más por la idea de que si realmente sucedió, el experimento tiene que haber sido otra forma, aunque contradiga los únicos registros conocidos.

En 1586, a sus 22 años, publicó el artículo La Bilancetta, en el que describía lo que se puede resumir en la imagen de la derecha.

Básicamente, si tenemos la corona de un lado de una varilla y el bloque de oro del otro, haciendo equilibrio (y despreciando la influencia del aire), cuando lo sumerjamos en un líquido (agua), los dos objetos desplazarán un volumen de agua diferente, por lo que recibirán un empuje desde abajo con diferentes valores, haciendo que la corona "flote más".

Leyenda

Teniendo en cuenta que comparar la cantidad de líquido desplazado es casi imposible con este tipo de instrumentos, y para tan poca diferencia, lo más probable es que Vitruvius haya recogido un rumor erróneo. Incluso, tendría más sentido que Arquímedes haya realizado este otro experimento ya que aquí se aplica la idea de empuje hidrostático, que se explica en el principio que lleva su nombre.


Es posible que hayan tenido que pasar unos diesiciete siglos para poner aquella anécdota en orden. Y aun así, resulta un tanto decepcionante que nunca sabremos realmente qué pasó, o si pasó.

El sonido de Cthulhu

Cthulhu es una criatura extraterrestre, que tiene características físicas y habilidades que los hacen algo parecido a un dios para los humanos. Sus principales seguidores y sirvientes son la semilla estelar de Cthulhu. Se describe -precisamente en el relato de La llamada de Cthulhu- como una enorme criatura comparable a una montaña desplazándose (mide unos 10 kilómetros de altura), con cabeza de pulpo o calamar, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas rudimentarias.

Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto por una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible.

De todos modos, incluso si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable), su naturaleza extraterrenal lo haría volver a formarse en horas. Fue uno de los conquistadores de la Tierra y dominó desde las profundidades del océano.


Según la mitología, Cthulhu reposa soñando bajo un sello en la ciudad sumergida de R'lyeh (en algún lugar del océano Pacífico).

miércoles, 7 de enero de 2015

La Pelada de la Cañada

El fantasma insignia de todos los que habitaron el imaginario popular de los cordobeses.
La cañada era el reino de esta inquietante aparición nocturna.

… Parece, “Pelada”, que solo anduviste junto a la cañada, como un alma triste. ¡Calmando oraciones! ¡Velas y novenas! Viejas devociones para “almas en pena” ya casi olvidadas, que al fin conseguiste, y, entonces, “Pelada”, por eso, te fuiste.
Azor Grimaunt (de “Ancua)

Las mujeres que iban a la misa del alba, para no tropezarse con “la pelada, daban un largo rodeo y asimismo iban, como quien dice, con el “Jesús en la boca”.

Los vigilantes, que solo se aventuraban a rondar a caballo y yendo por lo menos de a pares, siempre tenían alguna excusa para no pasar por la cañada, con lo que tácitamente eludían el mal encuentro y atendían con mas regularidad el servicio en otros parajes, ya que por los dominios de “la pelada” no había bravo fresco o borracho que se aventurase.

Los sábados se completaban partidas de 10 o 20 muchachos de pelo en pecho para dar con “la pelada”. Llegaban y se dispersaban y el programa se difería para mejor ocasión.
Los pocos vecinos que tenían sus ranchos en la costa de la cañada, se encerraban a “piedra y lodo”, apenas las campanas de Santo Domingo tocaban como acostumbraban a hacerlo a las 8 en invierno. En verano, o se olvidaban los vecinos de la aparición de “la pelada” o esta se marchaba a veranear, pues nadie volvió a acordarse de ella como no fuera en noche de tormenta cuando la oscuridad hiciera posible la aparición de este engendro.

¿Cómo desapareció de la Cañada? Nunca se ha sabido, pero lo cierto es que durante cinco o seis años “la pelada” fue la zozobra de cuantas personas tenían que ir y volver de noche por la cañada.
Así recordaba La Voz del Interior, el 1º de enero de 1926, el clima en los alrededores de la Cañada en tiempos del aparecido mas mentado de todos los que tuvo Córdoba.

Según Azor Grimaut, en su libro Duendes en Córdoba, “la palada” aparecía bajo dos imágenes distintas. Si bien ambas frecuentaban el cauce antiguo de la Cañada, desde el Pueblo Nuevo (hoy, parte de Güemes) hasta la calle 27 de Abril, los relatos de la gente que se refería a “la pelada” permitieron identificarlas. Una de ellas era conocida como un bulto de baja estatura, vestida de luto, con un manto que cubría su cabeza y ocultaba su rostro. Se aparecía por las noches en el calicanto: menudita y con aspecto joven, surgía imprevistamente y acompañaba al transeúnte en su trayecto.

El fantasma lloraba mientras seguía el paso del caminante, y si este intentaba mirar su cara o acercarse para conocerla, “la pelada” desaparecía sin dejar rastros.

Cuenta Grimaut que si estaban cerca de algunos de los faroles que iluminaban el cruce de San Juan y Belgrano, esta extraña aparición se quitaba el velo y ponía al descubierto su rostro cadavérico y cabeza rasurada, característica esta ultima que le dio nombre al fantasma. “La pelada” solo se aparecía ante hombres solos, sobre todo trasnochadores, jugadores y gente de mala vida. Cuando los veía llegar, cantaba un enigmático estribillo:
Quico, llamalo a Perico

Caco, llamalo a Don Marcos

Esta versión dice que el fantasma era triste, pues lloraba y se quejaba continuamente, tanto que muchas mujeres le dieron la calificación de “alma en pena.

La otra versión indica que solía alejarse de la Cañada y confundirse entre las ancianas que se dirigían hacia la misa de la Compañía de Jesús, donde las asustaba y luego les robaba los rosarios y libros de oraciones, y ante el intento de acercársele, huía velozmente.
También hay quien ha señalado que no era exactamente pelada, sino que llevaba el pelo muy corto, algo muy extraño en las mujeres de la época.

Cierta vez, cuatro muchachos del barrio El Abrojal la siguieron hasta atraparla y descubrieron que era un peluquero del barrio, pero este dijo que no era la autentica “pelada”, sino solo un bromista ocasional.

Dicen que la pelada desapareció a principios del siglo 20 y, con respecto a tan repentina despedida, la gente solía fantasear que se debía a la mejora del alumbrado o a las oraciones que le dedicaban para que pudiera salir del purgatorio y dejar de andar penando.

Susto Turco
Tal vez aprovechando la fama de “la pelada de la cañada”, sin dudas habrían aparecido algunos imitadores. Pero lo cierto, es que, entre los asaltados por este fantasma, habría un comerciante turco que se decía se le había parecido por la fabrica de porcelana. Lo interesante del caso, es que del susto recibido, no podía bajarse del caballo que montaba y pretendía hacer la denuncia desde su cabalgadura.
Cuentan que el comisario no encontraba la manera de hacerlo descender del animal al denunciante y al preguntarle el porque de su actitud, contestole el turco de marras:
-Pasar señur comesario, que la Belada de la Cañada ha asustado al caballo mío y ahora no deja bajar al bobre turco…
Preguntando en la oportunidad el comisario:
-¿Usted no se asustó, amigo?
Respondiendo el turco:
-Yo simplemente ensuciar pantalones, señur comesario.

Una travesura en el Calicanto
Desde las márgenes de la Cañada contagiaban el aire los perfumes suavísimos de las damas de noche mezclados con el olor fuerte de los sucios y paicos, y ese olor peculiar de los abrojos en plena juventud. De los patios fronteros se difundían en el ambiente las emanaciones de los claveles y el delicioso aroma de las buenas noches.
Aleteó en el ramaje de una tusca un afrecherito y luego anuncio la llegada de una lluvia próxima, mientras que desde una de las torres del Niño Dios, una lechuza chillo rispidamente.

Se escucho como brotada de las centenarias piedras del calicanto una blasfemia para romper el maleficio de aquel canto del ave nocturna que anuncia la muerte, y enseguida nomás, en el cono de luz del viejo farol a querosén de la avenida San Juan, se diseño la figura de un hombre que todavía gesticulaba amenazante contra las torres de la pequeña iglesia mascullando insultos contra la lechuza. Las sombras lo consumieron muy pronto, pero sus pasos en las desiguales lajas de la vereda fueron despertando a los perros de toda la cuadra, que sin saber los cerdos de lilas y suspiros, querían comérselo vivo a ladridos. Nuevamente como un bostezo triste, se escucho el rebuzno de un burro a lo lejos, sobreponiéndose a las siliconías de sapos y chilicotes.

Luego, un grito destemplado y brutal de un ebrio y el desconcierto de los perros irritados por el insomnio; habían ya callado las mandolinas y las guitarras.
Luces de las casas donde había juegos de prendas y rifas estaban extinguidas y solamente en el telón de sombras agrietaban la noche las bocas rojas, casi de hornos encendidos, para que amanecieran con el sol las empanadas, las tortas amarillas, las semitas y los bizcochos delgados para el domingo cordobés que no parecía tal si faltaban aquellos manjares y el buen caldo de pata con mote, ají de mala palabra y sonco.

De pronto, hubo como un estremecimiento de todas las voces de la noche. Hasta los sapos en la frialdad impresionante de sus gargantas parecían tremolar más sus voces. Aullaban los perros lo mismo que lo hacen cuando en las noches de luna llena se reúnen para mirar al Mandinga y, en los tunales de frente al Niño Dios, conversaron como alarmadas las lechuzas.

Trastabillando por el exceso y parlamentando con las creaciones de su cabeza atolondrada por el alcohol, bajando de lo alto del molle, llego a la esquina de San Juan un hombre engualichado en un pañuelo de seda blanca y trayendo a las rastras casi su rica chalina.
Se detuvo en las esquina mortesinamente iluminada a conversar con los fantasmas de su borrachera. Dialogo unos instantes y luego, como para saciar un deseo desesperado, exhalo un alarido. Realmente estaba muy borracho. Quizá en la experimentación de los fenómenos de su completa beodez gritaba furibundo en el deseo de una liberación.

Justamente cuando los ecos de su grito feroz habían apuñalado la noche, salto álgidamente desde el lomo del viejo calicanto un bulto. Se desembarazo muy pronto de las sombras para recostarse en la luz del farol en sus límites reducidos. Era una mujer, mas bien parecía una chica. Vestida toda de negro y tenia cubierto el busto con un manto también de luto. En los labios húmedos del beodo murió casi al nacer un nuevo alarido. Sus ojos se quedaron fijos en la aparición y, como por la acción de un milagro, su cuerpo recobro la posición normal y su figura adquirió aptitud de defensa,
La mujercita, sin decir una sola palabra, se le fue aproximando hasta quedar justamente a su lado, casi tocándole.

El hombre, preso del terror, no atino a ensayar la más mínima acción. Toda su actividad se la había concentrado en los ojos. Así estuvieron quizá un minuto. Ella, como solicitando mucha protección, y el, a la espera del ataque, imposibilitado hasta para modular una palabra.

La mujer, mas confiada, suavemente dejo caer el manto que le cubría la cabeza y entonces la luz aminorienta del farol descubrió su casco totalmente rasurado. La visión de la calva colmo el terror de aquel hombre que, como curado repentinamente de su borrachera, recupero todas las energías vitales de un ser en estado normal para emprender veloz carrera en dirección a las cinco esquinas, hundiéndose en la noche.


Ella pareció sonreír. Levanto la chalina que el aterrorizado borracho dejara caer en su fuga y salto ágilmente hasta el lomo del calicanto para confundirse también entre las sombras.  

El Nimbus, El Primer Tren Fantasma

El Nimbus, un tren de origen británico que luego se transformaria en el primer tren fantasma.

Los británicos decidieron desmantelarlo en el siglo XX, y el material que se obtuvo de él se utilizó como chatarra. Nueve meses después de ser destruido completamente, el Nimbus reapareció como un tren fantasma, siendo visto por varias personas en muchas vías férreas de Inglaterra.

Una de las historias que más me impactó fue la comitiva fúnebre del presidente norteamericano Abraham Lincoln. Los restos mortales del presidente, así como los de su hijo Willie, fueron transportados en tren hasta Springfield, en Illinois, para la ceremonia del entierro. Cuentan que, en cada aniversario de la muerte del presidente, el tren fantasma vuelve a aparecerse en las vías de Estados Unidos causando horror en los habitantes.

Algunas personas llegan a decir que han visto esqueletos, zombies y espectros y espiritus a través de las ventanillas del tren. Cada vez que pasa por alguna estación silba, y algunos jefes de estación cuentan como, al paso del tren fantasma, los relojes de la estación se detienen.

El tren fantasma de Saint Louis es de Saskatchewan, en Canadá, un tren fantasma famoso por su luz espectral. Mientras que algunos consideran que son las propias luces del tren, otros piensan que es la linterna del maquinista fantasma, quien asoma su figura espectral por la ventanilla.

Cuenta la leyenda de terror que este maquinista falleció de forma violenta mientras trabajaba, cuando un tren le atropelló, cortándole la cabeza. Con su linterna recorre Canadá buscando su propia cabeza.


El Tren Fantasma de Lincoln

En muchas ocasiones hemos escuchado historias relacionadas con barcos y casas encantadas, pero ¿y qué ocurre con los trenes? Los trenes han estado presentes alrededor de todo el mundo durante mucho tiempo, y muchas personas tienen una verdadera fascinación por este medio de transporte. Pero también forman parte de los folclores locales, así que en muchas partes del mundo se cree en las apariciones de trenes fantasmas o trenes embrujados.

Podríamos hablar largo y tendido sobre este tema, pero uno de los más trenes fantasmas más famosos de todos los tiempos fue el tren del entierro de Abraham Lincoln, lo que lo llevó de Washington a Springfield para su entierro en abril de 1865. También conocido como “El tren fantasma de Lincoln”, es uno de los eventos sobrenaturales más intrigantes de toda la historia.

La misteriosa muerte de Lincoln

Antes de nada tenemos que hacer una breve resumen a la muerte de Abraham Lincoln, el decimosexto presidente de los Estados Unidos, que estuvo rodeado de extraños sucesos y experiencias paranormales durante toda su vida. Su esposa, Mary Todd Lincoln, estuvo fuertemente involucrada en el espiritismo, tratando de comunicarse con su hijo Willie que falleció en la Casa Blanca mediante sesiones de espiritismo. Aunque Lincoln asistía a todas las sesiones, él no era un fuerte creyente, hasta el día que fue testigo de varios extraños fenómenos.

Lincoln una vez tuvo una extraña experiencia al ver una imagen doble de sí mismo en un espejo. Él encontró esto tan inquietante que lo habló con su esposa, quien le dijo que era un presagio de que sería elegido para un segundo mandato. En otra ocasión, el presidente Lincoln soñó que estaba en el ala Este de la Casa Blanca presenciando un gran funeral. Cuando le preguntó a un soldado qué pasaba, le dijeron que el presidente fue asesinado. Tres días después de relatar su sueño a su esposa y a sus amigos más íntimos, Lincoln fue asesinado. Ocurrió durante la noche del 14 de abril 1865 en el Teatro Ford en Washington D.C. El actor John Wilkes Booth irrumpió en el palco presidencial y le disparó al presidente a quemarropa antes de escapar. Lincoln vivió sólo unas pocas horas antes de morir a las 7:22 am del 15 de abril. Inmediatamente después de su muerte, las banderas fueron bajadas a media asta, las campanas de toda la ciudad sonaron, y toda una nación conmocionada se puso de luto.

La ruta funeraria

El Secretario de Defensa Edwin M. Stanton se encargó de la supervisión de los preparativos para el cortejo fúnebre. Una orden fue emitida para requisar el uso exclusivo de los ferrocarriles desde Washington a Springfield, Illinois. El cortejo fúnebre viajaría 2.661 kilómetros a lo largo de la misma ruta la cual el propio Lincoln realizó como presidente electo en 1861. La única diferencia era que el tren no iba a pasar a través de Pittsburgh o Cincinnati. El cuerpo de Lincoln, junto con el cuerpo exhumado de su hijo Willie, fue cargado a bordo del tren funeral.

El cortejo fúnebre estaba formado por nueve vehículos, incluyendo coches de equipaje y el coche fúnebre. Ocho de los coches fueron proporcionados por los jefes de los ferrocarriles para transportar sus pertenencias, el noveno fue el coche del presidente, que había sido construido para ser utilizado por el nuevo Presidente y otros funcionarios, el cual estaba compuesto por una gran sala, sala de estar y dormitorios. Este coche se vistió de luto y contenía los féretros de Lincoln y de su hijo.

Entre Albany y Nueva York, las multitudes se reunían entre los pequeños pueblos a lo largo de la ruta para ver pasar el tren funerario. El tren pasó a través de cada ciudad hacia el norte a lo largo del río Hudson, y la única parada fue en Poughkeepsie, el 25 de abril, antes de dirigirse a Albany.

Los restos de Lincoln y su hijo viajaron a través de las 444 comunidades hasta que el tren llegó a su destino final, donde los dos fueron enterrados en el cementerio de Oak Ridge en Illinois. Muchas personas afirmaron que con la llegada del tren fúnebre los relojes de la zona se detuvieron.
Este viaje lúgubre fue la procesión funeral más grandiosoajamás realizada para un presidente.

Sin embargo, la historia no termina aquí. Sin contar el complot para robar su cuerpo y que el cuerpo de Lincoln fue movido 17 veces, el coche fúnebre de Lincoln cambió de propietario varias veces después de cumplir con su deber. Curiosamente, en marzo de 1911, el coche fue destruido cuando un misterioso incendio arrasó un área cerca de Minneapolis, Minnesota, donde se estaba almacenando.

Apariciones del tren fantasma

Dicho esto, cada año en el mes de abril después del viaje del cortejo fúnebre un tren fantasma ha sido avistado por muchas personas viajando por el mismo trayecto. Al parecer sale desde Washington D.C., viajando a través de Nueva York, y dirigiéndose hacia Springfield, desplazándose lentamente y de manera inquietante. Algunos testigos en los últimos años afirman haber visto un ataúd cubierto por una bandera rodeado de los espíritus de soldados vestidos con uniformes azules de la Unión.

Incluso estas apariciones fantasmales fueron publicadas en la prensa escrita “Albany Evening Times” en 1978 que decía lo siguiente:
“El tren siempre aparece en Albany el 27 de abril, en el aniversario de su primer paso. A media noche – siempre a medianoche – el tren aparece de la oscuridad, moviéndose silenciosamente por las vías con su crespón negro que fluye de sus lados y emitiendo sonidos débilmente audibles de música fúnebre. Quienes han llegado a ver el tren fantasma dicen que se desplaza sobre una alfombra negra que parece cubrir las vías, mientras que soldados espectrales de uniforme azul del ejército de la Unión lo acompañan. La aparición fantasmal se desplaza hasta desaparecer de la vista sobre algún horizonte.”

Incluso los vigilantes de seguridad que se encargan de vigilar los ferrocarriles afirman que cada año el tren fantasma aparece. Regularmente en el mes de abril, a la medianoche, el aire en las vías se vuelve muy agudo y cortante. Es en ese momento cuando los vigilantes saben que aparecerá en cualquier momento. Ellos describen idénticamente lo anteriormente citado por “Albany Evening Times”, con la diferencia de que los relojes siempre se detienen. También ha habido informes de que se puede escuchar un silbato y la aparición de un humo fantasmal, pero que no aparece ningún tren.

La leyenda sigue viva


Este es el sorprendente caso del tren fantasma de Lincoln, que comenzó con el asesinato de un hombre que vio su propia muerte, de un país entero de luto, y que trasladó el cadáver de un presidente a más de 2.600 kilómetros por el ferrocarril y en un estado de conmoción. Todos los expertos en lo paranormal están de acuerdo, se reúnen todos los ingredientes para mantener la energía fantasmal viva con el paso del tiempo. Anualmente, el 25 de abril tanto los curiosos como expertos se dirigen a las vías del tren de Poughkeepsie para intentar obtener una visión de las figuras fantasmales que rodean el ataúd negro transportados por los soldados espectrales de la Unión.  

lunes, 5 de enero de 2015

Conmoción en Santiago del Estero por el nacimiento de un "Perro Elefante".



La familia de Eduardo Landín, del barrio El Brete, en la Banda, estaba contenta por el nacimiento de los 11 cachorros de la perra que siempre los acompañó. Sin embargo, todo cambió cuando constataron que uno de ellos era muy distinto a los demás. Tan distinto que tenía trompa de elefante.

El animal con la extraña malformación fue llevado de inmediato al Centro de Sanidad Animal, aunque los profesionales que allí se encontraban no supieron explicar las razones de lo ocurrido.

Hasta las últimas horas del miércoles 12 de Noviembre de 2014, el animal se alimentaba con dificultad. "La madre le da de mamar, pero el perrito se ahoga", explicaron las mujeres que ahora deben atender a los cientos de curiosos que se acercan para ver a la extraña criatura y tomarle fotografías.

Pero ese no fue el único caso ya que en Pampa de los Guanacos, también en Santiago del Estero, en mayo último se había producido el nacimiento de un cachorro sin ojos y con trompa de elefante. 

Sin embargo, en esa oportunidad la criatura apenas vivió segundos. Según los ambientalistas de la zona, las malformaciones se deben a las fumigaciones, que influyen en el proceso de gestación ya que en esa zona hay muchas plantaciones de soja y por ende deben fumigar constantemente los campos sembrados.

Dragón De La Cólquida



El dragón de la Cólquida (llamado así por el lugar donde habitaba), también llamado dragón insomne, y a veces mencionado como serpiente, era hijo de Equidna y Tifón. 


Tenía la capacidad de no dormir nunca y era el encargado de custodiar el vellocino de oro. 


Cuando los argonautas fueron en busca de éste, Medea, con su magia, hizo dormir al dragón insomne, ocasión que aprovechó Jasón para robar el vellocino.