Atención Por Favor.

Ante todo nos dirigimos y agradecemos a todos por la ayuda que nos dan con este blog ya sean seguidores, oyentes del programa de radio y por sobre todo a todos aquellos propietarios de webs, blogs, libros y todos los lugares donde han obtenidos la información y nos han acercado a nuestro mail para que podamos publicarlas en este humilde blog, para que todas las semanas desde hace ya 7 años podamos compartir en dos emisiones las tantas historias, enigmas y misterios del universo que se van pasando de generación en generación y así reflejar esas viejas leyendas, historias, enigmas y misterios que de niños oímos mas de una vez y que nos asustaban en algunos casos como también en otras nos enseñaban a valorar y respetar esas narraciones.

Desde ya les agradezco a todos y pido disculpas si no se agrega la fuente por que muchos correos no la poseen y para no cometer errores no se agrega pero en este pequeño equipo estamos muy agradecidos para con todos. Muchísimas Gracias a todos en general por su valiosa información y por su cordial atención.

Equipo Infinito.

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jueves, 11 de septiembre de 2014

El Basilisco

El basilisco es un animal extraño con forma de reptil en forma de serpiente que mata con la mirada. Posee patas, pico y cresta de gallo.

En la Edad Media se decía que había nacido de un huevo sin yema puesto por un gallo, en una noche de luna llena y empollado por un sapo sobre el estiércol. Si se dan estas premisas, al día siguiente encontraremos un huevo blanco y esférico. 

Sólo hay dos medios para matar a un basilisco: el canto del gallo, que lo ahoga en cuanto lo oye y un espejo, para que al verse en él reflejado, su propia mirada lo mate. ..


Aunque algunas leyendas cuentan que también es vulnerable a la comadreja, que segrega una sustancia venenosa para él, y al canto de su propio padre, el gallo, que le produce la muerte En Oriente se le atribuía la forma mixta de gallo, serpiente y sapo. 

Por temor al basilisco muchos viajeros que atraviesan las montañas de Cantabria van acompañados de un gallo, para poder enfrentarse a él y salir bien parados.

El Arquetu

El Arquetu es un viejo de larga melena bermeja vestido con un hábito blanco salpicado de pintas moradas. En la frente tiene una cruz verde rodeada de llaves y candados pintados... Lleva colgado al hombro derecho una taleguilla de color nube y debajo del brazo izquierdo una arquita de oro con adornos de plata y bronce pulido... Anda muy despacio y nadie sabe de dónde viene ni a dónde va...

Le irrita que los hombres despilfarren su hacienda en juergas y vicios... y recorre con su arquita los montes y valles de Cantabria ayudando a la gente y dando consejos para que ni los pobres ni los ricos malgasten sus caudales... Cuando algún desgraciado pierde sus bienes de tal manera y se refugia en el monte muerto de vergüenza... tristeza y remordimiento... se le aparece el Arquetu en algún sendero con su rostro severo y adusto... pero al mismo tiempo con ojos de compasión... Primero... le afea su conducta... pero luego... le consuela y acaricia y... abriendo su arquita... le da unas onzas de oro para que... arrepintiéndose de la mala vida que ha llevado... las invierta en su trabajo y las haga fructificar.

Pero, si el derrochador toma las monedas y se las gasta en sus vicios... el Arquetu le condena a pasar el resto de sus días pidiendo limosna por los caminos o a cosas peores.


La Sirenuca de los Ojos Turquesa

De las sirenas se dice que son perversas y malas, pero en el caso de las sirenas de Cantabria esto no es cierto. Nuestras sirenas son seres adorables. Es cierto que se enfadan cuando algún marinero canta o silba, pues creen que es una burda mofa de sus delicados cantos, y en estos casos se juntan muchas de ellas y nadan formando remolinos alrededor del barco para asustar al marinero cantarín, pero eso es todo.

No son mujeres-pez, sino mitad mujer mitad pez, como los tritones y la diferencia es que ellas siempre han vivido en el mar, aunque alguna vez las sirenas pueden transformarse en mujeres pero sólo por un tiempo.
El marinero que captura una sirena, lo cual es muy difícil, recibe un premio de Lantarón: elderecho a casarse con ella. Para ello el pescador debe besar en seguida a la sirena, cuya cola se transforma en dos hermosas piernas. Además la sirena le entrega su espejo de nácar, que él debe esconder para que ella no lo encuentre, pues si así fuera, el hechizo se rompería y ella regresaría al mar.Esto explica por qué las ex-sirenas no aman a sus maridos ante la esperanza de volver algún día a su querido mar...

La sirenuca de los ojos turquesa fue una bellísima sirena que fue capturada por un pescador... besada y, por tanto, transformada en mujer y esposa de aquel hombre... Se convirtió, por tanto, en una guapísima moza de Castro Urdiales que acostumbraba a mariscar en los cantiles más peligrosos para cantar al compás de las olas... Un buen día... nuestra sirena al arrancar un erizo rojo como la herrumbre descubrió una bolsita entre las rocas que contenía su querido espejo de nácar y al verse reflejada en él... se transformó de nuevo en la sirena que había sido...

Dicen, que el pescador desesperado, se arrojó desde lo alto de un acantilado y se estrelló contra las rocas maldiciendo a Lantarón y a las sirenas...

martes, 9 de septiembre de 2014

Los Ventolines

Son geniecillos con grandes alas verdes, y ojos del color de las olas al desenredarse... Viven sobre la mar... en las nubes rojizas de poniente. 

Ayudan a los pescadores viejos a recoger redes... a remar... abrigándose con sus alas cuando hace frío, mientras ellos soplan suave brisa en la vela de la barca.cuando algún pescador tiene problemas en el mar o está tan agotado que no puede ya remar y su vida peligra, susurra estas palabras para invocar la ayuda de los ventolines:

Ventolines, ventolines,
ventolines de la mar:
este viejo está cansado
y ya no puede remar.

Aparece entonces un enjambre de pequeñas criaturas que son como diminutos angelitos, con unas alas grandes y verdes, que comienzan a soplar con todas sus fuerzas la vela de la barca y acercan así al pescador en apuros a tierra firme.


Los Nuberos

Nos encontramos ante unos genios chiquititos y malignos que cabalgan sobre la tempestad y a quienes las campanas de las aldeas tratan de conjurar con el triste toque del "tente-nú". Son los causantes de las galernas del Cantábrico tan temidas por todos...

Los Nuberos son los genios traviesos y maliciosos que montados en nubes grises se divierten provocando tormentas con la intención de asustar con sus rayos a los animales y destruir con el granizo las cosechas de los hombres.

Son pequeños, de cara maliciosa y aspecto obeso. Siempre aparecen montados en sus nubes que ellos mismos crean y desde ellas controlan el granizo, el rayo y la lluvia. Crean sus nubes gracias a un poder especial que tienen y no les son necesarios componentes para realizarlo. También pueden invocar rayos a voluntad, y no dudarán en utilizarlos como armas si son atacados o molestados.


Los nuberos suelen cometer sus fechorías a antojo pudiendo incluso reunirse varios de ellos para juntos formar un gran nubarrón de tormenta con la que divertirse.

Los Espumeros

Son unos seres marinos de las costas cántabras. Se llaman de este modo porque cuando están juntos, que es casi siempre,, les encanta jugar con la espuma, ya sea en la cresta de las olas, por las que corren sin hundirse, o cuando revolotean sobre las estelas de los barcos. 

Son hombrecillos muy pequeñitos  como niños regordetes, y visten una túnica del color de las algas.

No se alejan mucho de tierra, en la que a veces se internan por diferentes razones, pues son ellos quienes recogen flores en los prados y bosques para hacer collares a las sirenas y ellas, a cambio, les regalan caracolas y cada uno tiene la suya.
Cuando va a haber tormenta suben a los acantilados y soplan al tiempo sus caracolas para avisar a los pescadores de que deben volver a puerto.
Son rubios o morenos y tienen unos ojos tan brillantes que cuando la niebla oculta la costa, se colocan delante de los barcos y les guían como si fueran faros.

Los espumeros son unos simpáticos seres marinos de la costa cántabra. Se llaman así porque cuando están juntos, que es lo común, les encanta jugar con la espuma... ya sea la de las crestas de las olas... por las que corretean sin hundirse... o cuando revolotean sobre las estelas de los barcos... que es uno de sus pasatiempos favoritos... Son unos hombrecillos muy pequeñitos, como niños regordetes, y visten una especie de túnica de color de algas...
No se alejan mucho de tierra, en la que a veces se internan para recoger flores en los prados y bosquecillos y así, hacer con ellas los collares de las sirenas. A cambio, ellas les regalan unas hermosas caracolas... y cada uno tiene la suya. Cuando va a haber tormenta suben a las cavernas de los acantilados... y soplan al unísono en sus caracolas, de modo que el estruendo que levantan anuncia a los pescadores que corren peligro y deben volver a puerto... Otras veces, cuando en tierra no llueve... y los agricultores se inquietan porque ven que sus sembrados se agostan sin remedio... los espumeros llenan sus caracolas en los estuarios de los ríos y vuelan miles de veces vaciándolas sobre los campos...


Son rubios o morenos... Los morenos tienen unos ojos tan brillante que... cuando la niebla nocturna oculta toda luz costera... se colocan delante de los barcos y van orientando al capitán como si fueran faros... Los rubios son muy guapos y suelen entrar en las casas sin ser vistos para ver qué noticias del hogar pueden llevar al marido, padre o novio marinero... Una vez, un espumero rubio entró en casa de una muchacha que suspiraba de pena porque su novio se había embarcado aquella mañana y pasaría muchos días sin verlo... Recogió los suspiros en un pañuelo y se los llevó hasta el barco donde estaba su amado...

domingo, 7 de septiembre de 2014

El Lantarón

Lantarón es el rey del mar que baña las costas cántabras... Tiene una forma parecida a la humana y algunos hombres que lo han visto... lo comparan con Neptuno. Sus pies son enormes, con dedos unidos por una membrana... 

Tiene el cuerpo robusto y musculoso, la piel broncínea, verdinegra como algas y muy brillante... y unas manos fornidas y nudosas... La cabeza es ovalada, con dos enormes ojos verdes saltones... Los hombres lo huyen... debido al miedo que provoca en ellos.

Lantarón suele acercarse a tierra en la bajamar y apostarse en un saliente de las rocas, donde permanece inmóvil y erguido como una estatua... contemplando el vaivén de las olas... Sólo se alimenta de pulpos, a los que arranca del fondo del mar con sus nervudas manos... los golpea contra las rocas y se los come lenta y pensativamente mientras pasea los ojos por la extensión de su reino....

Lleva como báculo una recia vara de saúco, árbol sagrado de cuyas bolitas negras mezcladas con leche de sirena hace una pócima que por la noche le hace fluorescente y le confiere poderes sobrenaturales


Seres Extraños Del Mar

Cantabria es montaña, la Montaña por antonomasia... pero por ello mismo balcón abierto hacia el mar que ciñe el Norte... Los seres fantásticos que pueblan sus valles, cuevas, bosques y arroyos encuentran contrapartida en aquellos que conocen sus marineros y pescadores... esos hombres que... resignados e intrépidos... se alejan cada día de sus costas verdes y aromosas para tender en el bravío Mar Cantábrico sus redes y arrancarle sus peces...

Entre los seres del Cantábrico... los más conocidos son aquellos que de alguna manera participan de la vida humana... aquellos que tienen algo de hombre y que por eso mismo le resultan familiares... aunque al mismo tiempo le inspiran temor.
Contrariamente a lo que sucede en tierra... la mayor parte de los seres marinos son beneficiosos... o al menos, inofensivos para los pescadores y navegantes que se internan en las procelosas aguas del Cantábrico...

No quiere decir que no existan monstruos... pues muchos viejos lobos de mar podrían describir docenas de ellos a cuál más espantoso y cruel. Lo que sucede es... que normalmente no actúan contra el hombre... Y esto se debe a la autoridad que ejerce sobre todos ellos un personaje desconocido en otros mares... un extraño ser entre animal, humano y divino... que reina sobre todo ser viviente bajo las aguas que bañan Cantabria: el enigmático y temible Lantarón, de cuyos poderes sabemos algo... mas no así de sus orígenes y familia.


El Sol De Los Muertos

Se llama así al Sol último de la tarde que envían los difuntos... Muy reverenciado antaño, se le rezaba una oración al oscurecer... cara al poniente... honrándole con una fiesta anual... Benditos sean los muertos buenos y las almas arrepentidas; benditos sean nuestros difuntos, nuestras obligaciones y las almas del purgatorio que esperan la gracia de Dios. Que el sol de los muertos aplaque todos sus tormentos y sus dolores. Amen.

Ya no se dice esta jaculatoria. En la miés y en el prado, un poco antes del anochecer, cuando salía el sol de los muertos, rezaba la gente esta oración, mirando hacia la parte de Asturias, que es por donde el Sol dicen que va a la otra banda del mundo.

Ese sol de los muertos, le hace dios para que nos acordemos de la hora de la muerte, en que se acaba el mundo. El sol nace por la mañana, lo mismo que la vida y todas las cosas de la tierra. Nacemos para morir, como el mismo sol, y por eso el sol de los muertos sirve para decirnos todos los días que sea lo que sea de nosotros, el día menos pensado.............

Decían los viejos, que ese sol le mandaban los difuntos, con permiso de Dios, a las personas que rezaban por ellos al acostarse y al levantarse. Fuera lo fuera el sol de los muertos era reverenciado por la gente; pero ahora las cosas han cambiado mucho.
Antes las mozas que iban a las fiestas, guardaban un poco de hierbabuena, que ponían en el vestido el día en que se casaban y en el gorro del primer mozo que tenían.

En otras partes de Cantabria se llama así al sol que surge entre la llovizna... afirmando que tal agua no moja... y que es entonces cuando resucitan los muertos... y llueven ranas y sapos del bardal.


viernes, 5 de septiembre de 2014

La Viejuca De Viesperes

Todos los Sábados las brujas de Cantabria... tras churrar en las cenizas del hogar y al grito de... "¡Sin Dios y sin Santa María, por la chimenea arriba!"... parten volando en escobas o transformadas en cárabos... rumbo a Cernégula... pueblo de Burgos donde celebran sus reuniones brujeriles alrededor de un espino... para... luego del bailoteo, chapuzarse en una charca de agua helada... 

Otras más correntonas... amanecen en Sevilla al pie de Bruja inofensiva... encorvada y descolorida... que recorre los prados las noches de luna llena... apoyándose en un cayado de oro con regatón de plata que siempre está limpio aunque toque pozas y barros...


Gasta una capa de color encarnado intenso y corizas de piel de comadreja...

Eternamente solitaria, se hace invisible cuando algún curioso la sorprende en sus paseos nocturnos...

Los Enanucos Bigaristas

Enanos, feos y barbudos, maduros y con arrugas en el rostro, dotados de gran inteligencia y habilidad y con una sabiduría semidivina. Son pequeños y solitarios, su nombre proviene de que saben tocar el bígaro, instrumento de viento musical similar a una concha de mar, con cientos de notas diferentes, cosa que no saben hacer ni los más viejos hombres de mar. 

Se dedican a ayudar a la gente necesitada, dándoles consejos y presagios con sensatez, ya que conocen y entienden los problemas de los hombres. Su sabiduría también les permite forjar alianza con alguna anjana de buen entendimiento y juntos discuten largamente sobre cosas referentes a su cultura.

En Cantabria todos los niños han visto u oído hablar alguna vez de unos seres tan diminutos como un puño que viven en el campo... ya sea en agujeritos en el suelo parecidos a las toperas o en huecos de los árboles... A veces, se dejan ver por los mortales... aconsejándoles sobre esto o aquello... pero... si no se obedecen sus indicaciones, se vuelven malos y vengativos... 

Las leyendas rumorean que este enanuco, que habita junto a una colina llamada Lindalaseras, se dedica por la noche a corromper el agua de la fuente llenandola de escorpiones y por el día toca el bígaro produciendo un sonido mágico tan agradable que atrae a jóvenes y pastores. Cuando estos llegan, con un brinco se presenta ante ellos y les habla con zalamería, produciendoles inconscientemente sed y despues les incita a beber de la fuente. Y así, se rumorea que los que beben de la fuente se vuelven pesimistas, ariscos y son víctimas de la melancolía y más tarde de la muerte. que envenenaba las fuentes al atardecer...

Se les encuentra en las galerías de las minas, lo cual es un buen augurio, pues eso quiere decir que allí se encontraran metales o gemas de gran valor. Se cree que estos enanucos po seen grandes tesoros escondidos bajo tierra.
Nunca van en grupo. Algunos se dedican a causar mal corrompiendo las aguas cristalinas, llenándolas de sapos y de escorpiones.


Por suerte son más los enanos del bígaro que se dedican a hacer el bien que los que se entretienen causando el mal a los cántabros

Los Cuines De Silió

En Cantabria todos los niños han visto u oído hablar alguna vez de unos seres tan diminutos como un puño que viven en el campo... ya sea en agujeritos en el suelo parecidos a las toperas o en huecos de los árboles... 

Tienen los ojos azules y chispeantes, pelo bermejo y pantorrillas muy abultadas... y visten medias calzas de color rojo... Entre ellos se comunican mediante un silbido característico muy parecido al canto del mirlo... y, además, tienen un bígaro o caracola con la que entonan un canto especial...

Enanos también llamados "Familiares" que actúan por parejas haciendo el bien... especialmente a los niños... a quienes divierten con sus piruetas, muecas y gracioso gañir de cerditos recién nacidos... Visten una capucha encarnada y botines como la nieve...
Se sabe de "Familiares" que solo se muestran a los inocentes...


miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Ojáncana

La ojáncana también llamada "la novia del ojáncano" por las pérfidas maldades que tiene con él en común, es una gran criatura humanoide y de terribles rasgos físicos: carichata y macrocéfala, adornada con greñas de cabello oscuro, sucio y alborotado.

Con enormes y retorcidos dientes que surgen de su sobresaliente labio inferior imitando a los de un jabalí y con una piel escamosa y agrietada.
Pero la más característica deformidad es el gran tamaño de sus pechos que caen alargados como bolsas y que puede cargarlos a la espalda, acto que suele realizar cuando caza, está enfadada o huye.

Le gusta cazar los niños que se pierden por el bosque, con los que se alimenta. Primero les roba toda la sangre, para ella el más exquisito licor, y más tarde los devora a grandes dentelladas.


Cuando no dispone de sus infantiles víctimas, se tiene que conformar con comer animales, que acumula en sus antros lobregos y profundos, generalmente cuevas oscuras El Ojáncano no se reproduce en pareja, su nacimiento es de lo más curioso. Cuando un Ojáncano está viejo, los demás lo matan, le abren el vientre para repartirse lo que lleve dentro y lo entierran bajo un roble. Al cabo de nueve meses, salen del cadáver unos gusanos amarillos, enormes y viscosos, que durante tres años serán amamantados por una Ojáncana con la sangre que mana de sus voluminosos pechos y de este modo pasan a convertirse en Ojáncanos y Ojáncanas.

En los umbrales de estos lugares es donde algunos lugareños dejan carne o pan de mijo junto a cuencos de leche o sangre de animales confiando evitar sus continuas salidas de caza de hombres, niños y rebaños.

Se rumorea que existen ojáncanas en numerosas cuevas de Cantabria: en la Penilla de Cayón, Santurce de Toranzo y Cieza en Torrelavega.

Enanucos

Dentro de la variada gama de seres extraordinarios que pueblan los valles y montes de Cantabria... nos encontramos ahora con los "enanucos".

Los "enanucos", son parecidos a los duendes, sobre todo por su estatura, pues no pasan del tamaño de una mazorca, y, según algunos testimonios... son más bien feos e incluso contrahechos... Contrariamente a los duendes... conocen la vida familiar ya que hay "enanucas" con las que se casan... Viven muchísimos años, pero no son inmortales, aunque algunos autores afirman que sí lo son aquellos que consiguen unirse sexualmente con un humano...

Normalmente viven bajo tierra, donde se ocupan de la elaboración de metales... y de la custodia de ricos tesoros que han ido acumulando durante siglos... Muy a menudo, salen a la superficie... sobre todo los más jóvenes... para ayudar a la gente... pues poseen ciertos poderes y son muy valientes...


A veces, se dejan ver por los mortales... aconsejándoles sobre esto o aquello... pero... si no se obedecen sus indicaciones, se vuelven malos y vengativos... como cierto "enanuco" de Iguña... reyezuelo del entorno... que envenenaba las fuentes al atardecer...

La Leyenda Del Unicornio

Muchos años atrás, cuando el mundo era aun muy joven, salvajes y maravillosas criaturas corrían libres por todas partes.

El más hermoso de todos ellos era el Unicornio.
Constantemente perseguido por los poderes mágicos de su cuerno, el Unicornio no era fácil de capturar.

No solo era suave y gentil, sino también extremadamente rápido, seguro y agraciado, lo que frustraba hasta los más expertos cazadores.

Pero lo que aseguraba la captura segura del Unicornio, era la ayuda de una joven e inocente moza.

Pues a la criatura le atraía su pureza, se acercaba confiado y descansaba su cabeza en las piernas de la joven.

Era así como la indefensa y despreocupada criatura era capturada. Y de esta manera, después desaparecieron todos los Unicornios.

¡Oh, el mundo ahora lamenta la perdida de este ser tan mágico!
Y ahora que es demasiado tarde, aun extrañamos su belleza.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Vampiros y Personajes Históricos

Más conocido como Barba Azul, Gilles de Rais fue un aristócrata francés que vivió durante el siglo XV. Compañero de armas de Juana de Arco y un héroe nacional de la Guerra de los Cien Años, fue considerado en su tiempo como la reencarnación del mismo demonio y un desenfrenado homosexual, del que se dice que llegó a sacrificar más de ochocientos niños, a los que hacía raptar y llevar a su castillo. Allí cometía con ellos los más aberrantes rituales de magia negra y satanismo, de los que no se excluían prácticas como la violación o el descuartizamiento de los cuerpos, con el fin de procurarse la piedra filosofal que le concedería fortuna y vida eterna.

Por su parte, Erzsébet de Báthory, la Condesa sangrienta, fue miembro de una ilustre familia húngara, y vivió entre los siglos XVI y el XVII. Las campañas militares de su marido hacían que la condesa Báthory se viera obligada a pasar largas temporadas sola, así que comenzó a reunir a su alrededor una cohorte de encantadores, brujos y alquimistas que la iniciaron en las prácticas de magia negra. Convencida de que si se bañaba en sangre de doncellas conservaría su hermosura indefinidamente, inmoló para estos sangrientos rituales más de seiscientas víctimas reclutadas entre las campesinas de sus posesiones.

Otro de los más famosos criminales de la historia es el alemán Peter Kürten, conocido como el Vampiro de Dusseldorf, un sádico cuya mayor satisfacción era beber la sangre directamente de la herida que infligía a sus víctimas. La sucesión de crímenes que tuvo lugar en Colonia en los primeros años del siglo XX produjo el mismo pánico que la acontecida en Londres en tiempos de Jack el Destripador y fue justificada por el propio asesino en una serie de cartas que, una vez en prisión, dirigió a los familiares de sus víctimas, en las que hablaba de su necesidad de sangre, del mismo modo que otros necesitan el alcohol.

El más famoso de todos es sin duda Vlad Tepes, Príncipe de Valaquia, en cuyo personaje se inspiró Bram Stoker para escribir su célebre obra Drácula.
Nació hacia el 1428 y murió en 1476.

El apodo fue una herencia de su padre, príncipe del antiguo señorío de Valaquia, situado a orillas del Danubio, a quien sus súbditos concedieron el calificativo de Dracul (término rumano que significa 'el Diablo') por su extrema crueldad. El pequeño Vlad, tercero de los hijos del señor de Valaquia, fue desde su infancia Draculea, o lo que es lo mismo, 'hijo del Diablo', sobrenombre al que se añadió con el tiempo el no menos terrible de Tepes, 'el Empalador', por ser este el castigo que aplicaba contra sus enemigos.

Los escasos datos biográficos que ha transmitido la historia acerca de este personaje no son demasiado esclarecedores. Todo parece indicar que nació cerca de la ciudad transilvana de Sighisoara, donde vivía su padre por aquel entonces, en fecha que se desconoce, y casi seguro tuvo que ayudar desde muy joven a defender el trono de Valaquia, por el cual luchaban húngaros y rumanos desde hacía mucho tiempo; de hecho, la mayor de sus preocupaciones durante su vida fue conservar el principado, para lo cual tuvo que aliarse con sus enemigos declarados, los turcos. Sus deseos de recuperar su trono, que le había sido arrebatado por el príncipe húngaro Vladislav II, le hicieron alejarse poco a poco de los turcos y, hacia 1456, estrechar relaciones con el príncipe Iancu de Hunedoara, quien años antes había hecho ejecutar al padre de Vlad, y que a la sazón luchaba con el príncipe Vladislav por la posesión de las ciudades que éste tenía en Transilvania.

Tepes no desaprovechó la oportunidad que se le presentaba de recuperar de nuevo el control de sus dominios y, viendo que el rey de Bohemia, Ladislao V de Habsburgo, veía peligrar sus intereses en la zona en conflicto, solicitó de éste un ejército con el que entrar en combate y, pocos meses más tarde, volvía a reinar en Valaquia. En 1457, los príncipes húngaros y alemanes, temerosos del fuerte impulso independentista que el valaco estaba imprimiendo a su reinado, se aliaron entre sí y emprendieron una campaña popular contra él, que terminó cuando Vlad hizo empalar a los cabecillas rebeldes, a los que previamente había hecho cavar sus tumbas. Así pues, el que para unos era un héroe nacional, ardiente defensor de la independencia de su país, para otros fue un sádico, que torturaba a sus víctimas innecesariamente, tan sólo por su propio placer.

Una vez establecido en su trono, el siguiente problema que Tepes tenía que encarar era la cuestión turca, que en los últimos tiempos se había visto agravada ante la negativa del valaco a pagar tributos. Cuando el sultán Muhammad II le citó cerca de Bucarest con una excusa banal, Vlad fingió caer en la trampa, e incluso acudió con generosos regalos para el de la media luna, quien, confiado en su astucia, no se dio cuenta que los encargados de transportar los ricos presentes eran soldados del séquito del príncipe, que apresaron a los otomanos y volvieron con ellos a Tirgovisthe, la capital valaca, donde una vez más se ejecutó con ellos el castigo que había hecho famoso a Draculea, el empalamiento.

Animado por el triunfo, el voivoda continuó avanzando hacia Estambul sobre la orilla derecha del Danubio, diezmando las tropas turcas (sus víctimas se contaron en número de veinticuatro mil, entre soldados y civiles, como cuenta él mismo en una carta dirigida al soberano Matías Corvino); la oportunidad de poner fin al poderío turco era, pues, de oro, algo que no supieron ver los príncipes cristianos, que no prestaron al valaco ninguna ayuda. Así las cosas, el sultán Muhammad II reunió el mayor ejército jamás visto (un cronista de la época da la cifra, sin duda exagerada, de doscientos cincuenta mil hombres) y aprestó a los hombres a la lucha, que estaría reforzada por una flota en el Danubio. Contra todo este aparato bélico, Vlad sólo podía oponer su pequeño ejército de diez mil hombres y recurrir a estrategias como la guerra de guerrillas y la tierra quemada que, sin embargo, le valieron el triunfo sobre el Sultán. Éste se vio obligado a ordenar la retirada y presentar la rendición, pero mediante una serie de intrigas políticas consiguió que el propio rey Matías ordenase encarcelar a Tepes. Durante los doce años que duró su cautiverio, desde 1462 a 1475, fue su hermano Randu quien ocupó el trono de Valaquia, que puso prácticamente en manos turcas.

La historia no aclara debidamente en que momento Vlad consiguió salir de la prisión, pero se tiene constancia de que tomó parte en la batalla de Vaslui, en la región de Moldavia, el 10 de enero de 1475, a las órdenes de Esteban Báthory, y también de que al año siguiente el príncipe volvía de nuevo a tomar posesión de su trono. Pocas semanas más tarde fue sorprendido sin su escolta por los turcos, asesinado a traición y su cabeza fue exhibida en Estambul.


Tipología Del Vampiro

El vampiro babilónico, conocido bajo el nombre de ekimmu, era el espectro de un difunto que, al no encontrar reposo en la vida ultraterrena, intentaba en ésta adueñarse de las almas de los vivos. Además, existían variantes de estos demonios-vampiros, según el lugar en el que vivían; por ejemplo, los utuhhu vagaban por el desierto, camuflados entre las dunas de arena para atacar a los hombres; mientras que los maskinvolaban por los cielos gracias a sus grandes alas, provocaban los eclipses e incendiaban las colas de los cometas.

El vampiro egipcio era, como la mayoría de las divinidades del panteón, un híbrido entre animal y humano. Aparece la figura de Apoop o Uapuait, con cabeza de lobo, de perro o de chacal, provista de afilados colmillos con los que devora cadáveres humanos. Este tipo de deidades pasaron más tarde a integrar la lycópolis griega.

Entre los vampiros de la antigua Roma, aparte de las hermosas mujeres-vampiro, las striges, se encuentran los lémures, espíritus de los antepasados difuntos, susceptibles de convertirse en vampiros y llevar a cabo su actividad maléfica si no se les apaciguaba con complicados rituales destinados a impedir que volvieran a la tierra. Estos ritos (denominados en principio Remuria y, más tarde, por corrupción de la primera letra, Lemuria) fueron instituidos por Rómulo para expiar la muerte de su hermano Remo, y los llevaba a cabo el cabeza de familia.

El vampiro hindú, llamado rakshasa, es de naturaleza semidivina y hace gala de las más reprensibles pasiones (lujuria, glotonería y violencia). Su natural maléfico les impulsa a devorar los cadáveres humanos, con los que practicaban rituales caníbales; sin embargo, entre ellos se muestran lealtad y un cierto afecto filial. De aspecto repulsivo, pueden tomar cualquier forma que deseen a voluntad y son grandes aficionados a la magia. La ciudad donde habitan se encuentra en la isla de Ceilán (la actual Sri Lanka) y es extraordinariamente bella, pues está construida por Vivakarma, el arquitecto de los dioses; sobre ésta ejerce su poder el rey Râma.

El vampiro islámico, a pesar de su nombre, gulo, que remite a la palabra eslava ogoljen, presenta notables diferencias con los vampiros de la tradición cristiana. Era un ser demoníaco que se movía entre el cielo y la tierra, sin miedo a la luz solar, y que adoptaba un comportamiento bastante normal, a fin de pasar inadvertido. Solían habitar en los cementerios, practicaban la necrofagia y se les combatía con fuego. No chupaban la sangre a sus víctimas, posiblemente debido a que el los países árabes, por razones climatológicas, se tiene de por sí la costumbre de extraer la sangre de los animales comestibles, para conservar su carne en buen estado el mayor tiempo posible.

El vampiro rumano, llamado strigoi (derivado de striga, 'gritar', porque sus estridentes chillidos se oyen preferentemente durante la noche, cuando luchan entre sí), puede ser de dos tipos: por nacimiento o por haberse convertido en tal una vez muerto. El primer tipo posee dos corazones y una cola peluda que crece con el calor, apéndice que les confiere su fuerza. Los strigoi muertos, mucho más malignos, son sorprendentemente hábiles a la hora de metamorfosearse en insectos y otros animales nocturnos. Es significativo observar que si bien tienen forma humana, presentan gran cantidad de atributos animales en su físico, tales como patas de cabra, pezuñas o grandes orejas, características que se repiten con frecuencia en la iconografía infernal formando un conjunto muy homogéneo.

El vampiro eslavo-griego, que recibe el nombre de vlkodlak o vurdalak, reúne todas las características de varios seres fantásticos de la región montañosa de la Arcadia, en el Peloponeso, y es posible que se derive del culto a Zeus licio ("Zeus lobo"), cuyos sacerdotes se reunían una vez al año para comer una mezcla de carne humana y animal especialmente preparada para la ocasión; de hecho, el vurdalak nace de la mordedura de un licántropo, la cual, como la del vampiro, causa la mutación en el atacado después de la muerte. Del vampiro rumano hereda ciertas características cósmicas que le permiten ascender al cielo y devorar la luna, causando los eclipses, mientras que del vampiro griego conserva la piel tirante del cuerpo, con su aspecto congestionado y el color rojo sangre.
El radio de acción del vurdalak es siempre el mismo y siempre en ciclos de siete años, pasados los cuales debe cambiar de zona para comenzar un nuevo ciclo. Aunque sus hábitos son idénticos a los de todos los vampiros, uno de ellos los hace especialmente temibles: prefieren chupar la sangre de sus parientes más allegados y de sus amigos más íntimos. Para neutralizarlo se recomienda introducir en su ombligo un ramo de espino albar y, tras cubrir con rastrojos las partes peludas del cuerpo, prenderle fuego con una vela utilizada para velar a un muerto.

El vampiro gitano, denominado mulo, 'el que está muerto', aúna tradiciones antiquísimas de los países del este de Europa. La transformación en mulo sólo puede realizarla un muerto de la etnia gitana, nunca un payo, y su acción es de tipo sexual más que sanguinaria, lo cual supone un mal de menor categoría.

El vampiro chino presenta características muy similares a las hasta ahora citadas: recibe su fuerza de la Luna, adquiere su forma humana a expensas de un cadáver y realiza bellas acrobacias aéreas durante la noche. Con sus brillantes ojos que lucen en la oscuridad, largas uñas y un exuberante pelo blanco o verde cubriendo su cuerpo, presenta las mismas características satánicas que sus colegas europeos.

El vampiro americano fue de amplia difusión en ambos lados del continente, dada la importancia que tuvo la sangre en los rituales religiosos; desde el Pacífico hasta las Montañas Rocosas los propios indios desarrollaron actividades de tipo vampírico, como la antropofagia con los enemigos muertos y vivos o comer ciertas vísceras de los guerreros, lo que otorgaba al que las ingería las cualidades que representaban -el corazón, el valor o el coraje, o el cerebro, la inteligencia. En lo que respecta a su morfología, los americanos eran similares a los vampiros ya vistos, excepción hecha del mejicano, que se distinguía claramente por llevar el cráneo rapado, o del vampiro brasileño, que podía ser serpentiforme.

La figura femenina, la vampira, tuvo bastante importancia en América. Ya en época de la conquista española se citan ciertas brujas, llamadas civateteo, que succionaban la sangre de sus víctimas, preferentemente infantiles, hasta que morían por consunción. Otra modalidad de vampiro femenino fueron las iraguru, ancianas que habitaban en la isla de Granada (perteneciente a las Antillas, en el Caribe), a las que un pacto con el demonio dotaba de su enorme fuerza destructora, gracias a la cual obtenían la mayor cantidad posible de sangre humana de los lactantes. La misma superstición del vampiro femenino (lilith) aparece, curiosamente, entre un pueblo marcadamente monoteísta como el hebreo.
La imagen de la bruja asesina y devoradora de niños tuvo amplia difusión en las civilizaciones europeas, especialmente desde que en la Edad Media se proyectó en su figura el temor a la muerte y se convirtió a la mujer en portadora de la monstruosidad del género humano. En su versión moderna y humorística, el término vampiresa (o más familiarmente, vamp o vampi) se asoció a la femme fatale, una fémina atractiva y codiciosa, que utiliza en su provecho a los hombres que caen en sus redes.

La última mención es para el vampiro español, país en el que la idea del cadáver viviente es extremadamente antigua, como reseña el antropólogo Caro Baroja a raíz de sus estudios con pinturas rupestres. Muestra cómo en una sociedad eminentemente agrícola, en la que el culto y la religión estaban relacionados con la Naturaleza, tampoco es posible esquivar este tema, visible en representaciones pictóricas de seres de aspecto animal (perros o lobos con feroces colmillos, al lado de otros seres alados).


Los Geoglifos Olvidados

Al norte de Chile, entre Arica y Tocopilla, diseminados por el desierto de Atacama, se contabilizan decenas de figuras y dibujos que, al igual que en Nazca y Paracas, parecen concebidos y realizados para ser observados desde el aire o desde la distancia.

Allí, en mitad de la desolación del desierto, aparecen líneas y pistas como las de Nazca, figuras de hombres, gigantescos sapos, rebaños de camélidos, enigmáticos círculos, espirales, flechas y un sin fin de símbolos de difícil interpretación.

Muchos de estos geoglifos, a diferencia de los nazqueños, no ofrecen duda alguna sobre la técnica de su realización. Basta aproximarse a ellos para observar que han sido ejecutados mediante la acumulación de piedras de origen volcánico que oscilan entre los diez y cincuenta centímetros de longitud. De esta forma, el material lítico gris oscuro, distribuido a manera de mosaico, se destaca sobre el resto del terreno, multiplicando el efecto visual. Pero aunque en este caso se sepa el método de realización lo que sigue siendo una incógnita es el porqué o para qué de su existencia.


¿Se trataba de señalizaciones? ¿Algo así como los modernos indicadores de nuestras carreteras?. Eso podría encajar con determinados geoglifos ubicados al filo de los antiguos caminos y cañadas. Pero, ¿cómo ajustar esa tesis a las figuras que reposan lejos de las rutas caravaneras?. Por otra parte, las enormes proporciones de muchos de ellos parecen reñidas con una intencionalidad meramente orientativa, ya que sólo son perceptibles desde el aire.